Enfermedades mentales 

La primera vez que vi las cicatrices en las muñecas de mi hermana menor donde ella se había cortado, comencé a llorar. Una oleada de culpa me invadió. Había estado viviendo lejos de mi familia por la escuela, y venía a casa para una visita durante el verano. Como una hermana mayor protectora, sentía que si sólo hubiera vivido en casa, podría haberla animado lo suficiente como para ayudarla a vencer su depresión. También me sentí terrible por pensar que su diagnóstico de depresión varios años antes era sólo algo de lo que ella podría “desprenderse” o “quitarse”.

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Cuando me mudé a casa meses más tarde, ella ya estaba severamente medicada por ambos, ansiedad y depresión, y estaba durmiendo alrededor de 18 horas al día. Cuando estaba despierta, era apenas coherente y la hermana hilarante e inteligente con la que crecí se perdió en un mar de efectos secundarios. Había días en que me sentaba al borde de su cama y le contaba historias y cantaba canciones que solíamos escuchar. Creí que mi hermana estaba allí en alguna parte, y si la amaba más, ella podría lograrlo.

A lo largo de ese año la vimos intentar recuperarse, apenas graduarse de la escuela secundaria, y tratar de liberarse de la medicación. La culpa que mis padres y yo sentíamos comenzó a desaparecer a medida que nos educábamos sobre la enfermedad mental. Un artículo de 2005 del Ensign titulado “Myths about mental illness” fue muy útil en este tema muy relevante. Aquí hay cinco mitos muy comunes, como se registró en el artículo.

Mitos falsos sobre las razones de las enfermedades mentales:

1. Toda enfermedad mental es causada por el pecado.

“La verdad es que muchos fieles Santos de los Últimos Días que viven los mandamientos y honran sus convenios, experimentan luchas con enfermedades mentales o se les requiere lidiar con el intenso dolor y sufrimiento de miembros de la familia moralmente justos pero mentalmente enfermos. Sus cargas – y son muchas – sólo pueden quitadas por el amor, la comprensión y la aceptación”.

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2. Alguien tiene la culpa de la enfermedad mental.

“Muchas víctimas de la enfermedad mental se desgastan emocionalmente por inútiles intentos de recordar algo que ellos, sus padres o alguien más pudo haber hecho que resultó en su sufrimiento. A menudo, las víctimas se culpan a sí mismas. Muchos parecen incapaces de librarse de sentimientos terribles aunque indefinidos que de alguna manera, de alguna forma, son la causa de su propio dolor, incluso cuando no lo son. Los padres, los cónyuges u otros miembros de la familia también frecuentemente intentan desesperadamente determinar dónde se equivocaron”.

3. Todo lo que las personas con enfermedades mentales necesitan es una bendición del sacerdocio.

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“Soy una gran defensora de las bendiciones del sacerdocio. Sé, por mucha experiencia personal, que hacen un bien inestimable. También sé que la sanación final y completa de la enfermedad mental o cualquier otra enfermedad viene a través de la fe en Jesucristo. Debemos entender, sin embargo, sin de ninguna manera denigrar el papel único de las bendiciones del sacerdocio, que los líderes eclesiásticos son líderes espirituales y no profesionales de la salud mental. La mayoría de ellos carecen de las destrezas profesionales y la formación para tratar eficazmente con profundas enfermedades mentales y aconsejan a buscar la asistencia profesional competente para aquellos a su cargo que tienen necesidad de ella”.

4. Las personas mentalmente enfermas solo carecen de fuerza de voluntad.

“Hay algunos que erróneamente creen que los enfermos mentales sólo necesitan salir de ella, enderezarse, y seguir adelante con la vida. Los que creen eso, muestran una grave falta de conocimiento y compasión. El hecho es que las personas con enfermedades mentales graves, simplemente no pueden, a través de un ejercicio de voluntad, salir de la situación en la que se encuentran. Necesitan ayuda, aliento, comprensión y amor”.

5. Todos los enfermos mentales son peligrosos y deben ser encerrados.

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“Reportes sensacionalistas e incompletos de los medios de comunicación han evocado retratos estereotipados de los enfermos mentales como locos violentos y peligrosos para otros así como para ellos mismos. La verdad es que la gran mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas y la gran mayoría de los crímenes de violencia no son cometidos por personas que están mentalmente enfermas”.

Si amas a alguien que lucha con la enfermedad mental, nunca pierdas la fe. El Padre Celestial te ayudará a ti y a los que amas. Se paciente y amable. Todavía estoy aprendiendo cómo puedo ayudar a mi hermana todos los días. A veces todo lo que puedo hacer es hacerle saber que la amo y estar allí para escucharla. Cuando me siento impotente recuerdo estas palabras del élder Holland:

“Doy testimonio de aquel día en que nuestros seres queridos a los que conocíamos como discapacitados en la mortalidad estarán ante nosotros glorificados y magníficos, impresionantes, perfectos en cuerpo y mente. ¡Qué emocionante momento que será! No sé si seremos más felices a causa de nosotros mismos que hemos sido testigos de tal milagro o más felices por ellos que son completamente perfectos y finalmente “libres al fin”.

Mi hermana no se definida por su enfermedad. Ella es una de las personas más increíbles que conozco, y su futuro está lleno de tantas posibilidades. Tengo la esperanza de que las injusticias de esta vida se compondrán y que todos nosotros, sin importar la carga que tengamos, estaremos “libres al fin”.

 

Este artículo fue escrito originalmente por Moriah Mason y fue publicado en MillennialMorms.com, con el título Loving Someone with Mental Illness: An LDS Perspective Español © 2017

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