Cuando nuestro ser querido o querida está en una misión de tiempo completo, esperamos con ansias el día lunes para que pueda leer nuestro mail o carta con las buenas nuevas de la semana.  Por lo general, les contamos a nuestro misionero o misionera todos los hechos que le puedan generar ánimo y que fortalezca su testimonio, lo que menos queremos es darle malas noticias. Sin embargo, algunas situaciones exigen que lo hagamos.

Tres consideraciones para dar una mala noticia a tu misionero

 

A continuación, tres consideraciones que pueden ayudarte con esta difícil situación.

  1. Pregúntale a Dios para saber su voluntad

Si todavía estás evaluando contar esa noticia, recuerda que, aunque creas conocer mejor que nadie a tu misionero o misionera, el Padre Celestial lo conoce más que tú. Recurre a Él y te indicará qué hacer.

que es una oración

El Señor ha demostrado que ama a los jóvenes y siempre está pendiente de aquellos que lo sirven. Un claro ejemplo es José Smith, encontró el medio para saber qué hacer en Santiago 1:5 y el Señor lo escuchó y habló con él.

  1. No es lo qué dices sino cómo lo dice

Si es muy importante comunicar la mala notica a  tu misionero o misionera, procura encontrar las palabras necesarias para que puedan ser recibidas de la mejor forma posible. Procura decir lo suficiente y que este mensaje no perturbe su servicio.

El tener la compañía del Espíritu Santo en ese momento te hará decir las palabras precisas para que no sea tan duro el mensaje. Vuele a orar al Señor para que te ayude en ese momento.

  1. Al terminar, dale consuelo y ánimo

Después de informar la mala noticia,  no permitas que tu misionero o misionera propongan una solución,  tú ya debes tener una junto con palabras  de consuelo y ánimo.  Los misioneros también atraviesan momentos difíciles y tristes, pero ellos, como representantes de Jesucristo, saben que el Señor nos ama de manera infinita y que no nos abandonará.

Misión Salt Lake City Utah Oficinas Generales

Una escritura muy conveniente para este tipo de casos es las palabras del Señor en Doctrina y Convenios 78:18: “Y no podéis sobrellevar ahora todas las cosas; no obstante, sed de buen ánimo, porque yo os guiaré. De vosotros, son el reino y sus bendiciones, y las riquezas de la eternidad son vuestras”.

Si alguno de ustedes ha pasado ya por estas situaciones ya sea como familia o como el mismo misionero, les invito a compartir sus experiencias y la forma de cómo sobrellevaron y así ayudar a los que atraviesan esta difícil situación.

 

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