¿Cuántas veces has ido a la Iglesia, has saludado a algunas personas, has asistido a clase, tal vez has hecho un comentario o dos,  y te has marchado a casa, sólo para sentirte igual que antes de salir?

Muchos mormones fieles pueden encontrarse desanimados, asistiendo constantemente a la Iglesia sin sentirse inspirados. Aquí hay algunas razones por las que puede que no te sientas inspirado en la Iglesia y algunas sugerencias que puedan ayudarte a restablecer esa conexión con el cielo.

Razón Nº1: Hábito

Debido a que asistimos a la Iglesia todos los domingos, a veces podemos darlo por sentado y se convierte en un hábito. Sabemos que alistaremos a la familia y saldremos por la puerta con las justas de tiempo todas las semanas para llegar a la capilla. Sabemos el orden de nuestras clases, los temas que probablemente serán discutidos, y todas las “respuestas básicas” para dar. Realmente no nos detenemos a pensar más profundamente acerca de por qué estamos allí.

Qué hacer:

Recuerda el propósito de la Santa Cena y piensa en el Salvador durante la ordenanza. Aunque esto podría ser más difícil para los padres con niños pequeños, tomarse unos segundos para cerrar los ojos y pensar en Él, y enseñarle a tus hijos la reverencia a medida que crecen ayudará muchísimo. 

Recuerda que es un privilegio tomar la Santa Cena, así que intenta incluir “Ir a la Iglesia” en tu lista de actividades de fin de semana; puede ayudarte a recordar que la Iglesia es una buena opción.

Razón Nº2: Enseñanza

niños mormones

Ocasionalmente todos hemos estado en una clase donde el maestro parece estar desanimado, sin decir nada nuevo o incorrecto y tendemos a culparlo a él por nuestra falta de inspiración. Si bien el maestro puede ser en parte responsable, hay algunas cosas que los estudiantes también pueden ayudar.

Qué hacer:

Comienza recordando que los maestros y discursantes en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no son profesionales remunerados. Son voluntarios y están aprendiendo al igual que tú. A medida que tengas más paciencias con los maestros también puedes preguntarte cómo puedes ayudar en clase. 

Si estudias la lección de antemano, ¿puedes brindar tu opinión sobre el tema cuando los comentarios no abundan? Puedes obtener tus propios conocimientos a medida que el maestro explica cosas que ya has estudiado de una manera diferente.

Razón Nº3: Hacer juicios y la distracción

chisme en la familia

A menudo es fácil dejar que las pequeñas cosas nos molesten y distraigan. Podemos ser rápidos en juzgar a los demás por permitir que sus hijos sean ruidosos, por jugar con aparatos electrónicos, comer en clase, quedarse dormidos, ya tienen una idea. Hay muchas cosas que nos distraen y hace que sea más fácil estar más enfocados en los demás en lugar del Espíritu Santo y sus mensajes para nosotros.

Qué hacer:

La solución a este problema está más en la mente que en la acción. Si bien descubrí que sentarse en las primeras filas me ayuda a concentrarme más en las voces que salen de los parlantes y elimina muchas distracciones de mi visión, no siempre puedo sentarme al frente. Este es un buen momento para practicar el servicio, la caridad y la paciencia. 

Aunque vamos a la Iglesia por nuestra propia inspiración, a veces la Iglesia también es el mejor lugar para aprender cómo servir a los demás y poder aplicar las cosas que aprendes. A medida que aprendemos a escuchar comentarios u observar situaciones con una actitud de “¿qué puedo aprender de ellos?” o “¿cómo puedo ayudar?” en lugar de “Ya sé esta respuesta” o “Ojalá sus hijos también se comporten como los míos” nos encontraremos mejor capacitados para escuchar y seguir al Espíritu.

Razón Nº4: Llamamientos

Cómo despertamos la rectitud

A veces, un llamamiento en particular como bibliotecario del barrio, líder de guardería o primaria, o algo que nos aleja de las clases regular de la Escuela Dominical, puede hacernos sentir desconectados de las fuentes de inspiración y crecimiento.

Qué hacer:

Una idea para ayudar con este estancamiento es encontrar otras formas de aprender. Si estás encargado de la biblioteca durante la clase, ¡tienes acceso a muchos materiales! Estudia la lección que hubieras teniendo, o aprovecha el tiempo que tengas libre para reflexionar. 

Como maestra de primaria, tienes la oportunidad especial de enseñar a las jóvenes e impresionables mentes sobre las verdades del Evangelio que, con suerte, recordarán por el resto de sus vidas. 

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Hay mucho que puedes aprender mientras preparas tu clase y piensas en las maneras más simples en las que darás tu clase. A veces descubrir cómo simplificar los principios del Evangelio es una excelente manera de obtener nuevos conocimientos e inspiración. 

También puedes escuchar la música de la primaria y tomarte un tiempo para sentir sus testimonios mientras te cuentan las cosas que han aprendido en clase o las preguntas que hacen. Los niños tienen testimonios simples y fuertes y pueden decir cosas profundas si les estás prestando atención.

Finalmente, la verdadera clave para sentirse inspirado en la Iglesia es el esfuerzo. Las fuentes de inspiración no están disponibles simplemente porque estamos dentro del edificio de la Iglesia rodeado de otros Santos de los Últimos Días. Debemos estar involucrados, orar por ayuda y prepararnos con anticipación. 

Esto significa que, si bien las fuerzas externas pueden estar contribuyendo a nuestra falta de inspiración y haya días en los que simplemente tengamos que ir a la Iglesia por obediencia o por costumbre, a menudo algunos ajustes en nuestra perspectiva y en nuestra planificación pueden hacer que toda la diferencia en nuestro intento por obtener la inspiración que buscas.

Este artículo fue escrito originalmente por Jannalee Sandau y fue publicado por ldsliving.com bajo el título de “When You Don’t Feel Inspired at Church: 4 Reasons Why and How to Change It