“He aquí, yo os enviaré a Elías el Profeta antes que venga el día grande y terrible del Señor;

“y él volverá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a sus padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con una maldición”. (3 Nefi 25:5-6)

Para saber

El poder para sellar a las parejas en matrimonio y efectuar otras ordenanzas que se reconozcan o se mantengan vigentes “durante y después de la resurrección de los muertos” fue dado a José Smith “en los últimos días” (D&C 132:7). Este poder se le concedió a través de una visita de Elías en el templo de Kirtland el día 3 de abril de 1836. (D&C 110:13-16).

José recibió varias veces, instrucción de seres celestiales acerca de la misión esencial de Elías de restaurar las llaves del sacerdocio en la última dispensación. También descubrió la importancia de la venida de Elías en el Libro de Mormón mientras traducía pasajes tales como 3 Nefi 25:5-6.

En ese capítulo, Cristo dio a los nefitas la profecía de la misión de Elías de “[volver] el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a sus padres” antes de “el día grande y terrible del Señor.” Esta profecía fue muy importante para las “generaciones venideras” porque el Padre en Su sabiduría “mandó que [Cristo] se las diera” para que los nefitas las grabaran en sus registros sagrados. (3 Nefi 26:2).

elías

Muchos Santos de los Últimos Días, saben que el poder sellador del sacerdocio se otorgó a Elías, quien tenía la misión de restaurar ese poder en los últimos días, antes de la segunda venida de Cristo.  Sin embargo, la Biblia también contiene varias tradiciones importantes acerca de este poder sellador.

Mateo 16:19 es un pasaje de las escrituras muy conocido en el que Jesús declaró a su discípulo Pedro: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”. Las llaves mencionadas aquí parecen simbolizar esas que se usan para abrir las puertas de los cielos y del infierno. Probablemente, se refería a la idea de que la autoridad del sacerdocio se necesita para abrir las puertas del cielo para dejar entrar a una persona, y también para abrir el infierno para liberar a algunos de allí.

Apocalipsis 1:18 menciona estas mismas llaves que tenía Jesucristo. El Señor declaró: “y [soy] el que vive; y estuve muerto, y he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte.” La relación con la resurrección es obvia aquí. Luego, Cristo se refiere a sí mismo como “el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. (Apocalipsis 3:7).

Este pasaje de Apocalipsis es una cita de Isaías 22:22 donde el Señor dijo: “Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá”. El Señor hablaba de un hombre llamado Eliaquim, quien era el “encargado de la casa” del rey Ezequías y su corte (2 Reyes 18:18). Uno de sus deberes aparentemente era controlar quien podía entrar en las puertas del palacio. La referencia a esta autoridad de Jesucristo en el Nuevo Testamento demuestra la tradición de interpretar estas “llaves” como una profecía de la autoridad del Mesías.

Según la tradición judía, sólo Dios tenía todas las llaves, incluso las llaves del nacimiento, la lluvia, y la resurrección. Cuando Elías declaró que, según su palabra, no habría lluvia, fue porque Dios le había otorgado las llaves para cerrar los cielos.  Después, pudo resucitar el hijo de la viuda (1 Reyes 17:23), los rabinos insinuaron que era porque Dios le había dado las llaves de la resurrección. Esto implica que a Elías se le habían dado las llaves del infierno, lo cual nos recuerda de la declaración de Cristo hecha en Apocalipsis 1:8.

El Libro de Mormón sigue fiel a este patrón cuando describe el poder sellador dado a Nefi, el hijo de Helaman. Igual que Elías, Nefi llamó al Señor para controlar la lluvia, “según mis palabras” (Helaman 11:4,13). Otra semejanza muy interesante, es cuando Nefi el hijo de Nefi, levanta a su hermano de la muerte (3 Nefi 7:19). En Helaman 10, el Señor declaró a Nefi que se le daría “poder, de que cuanto sellares en la tierra, sea sellado en los cielos; y cuanto desatares en la tierra, sea desatado en los cielos” (Helaman 10:7).

Adicionalmente, el Libro de Mormón contiene otros ejemplos de “sellar” que se mencionan brevemente en la Biblia. Por ejemplo, el rey Benjamín habla de ser “firmes e inmutables, abundando siempre en buenas obras para que Cristo…pueda sellaros como suyos, a fin de que seáis llevados al cielo, y tengáis salvación sin fin, y vida eterna” (Mosíah 5:15; Alma 34:35). Este concepto de sellar parece relacionarse con el “sello” en la frente de los justos en Ezequiel 9:4 y en Apocalipsis 7:2-4, lo cual se les dio para salvarlos de la destrucción. (Éxodo 12:13, 22-24) y preservarlos para el propósito de Dios.

Algo que también se puede relacionar con esto, son los documentos antiguos que eran de gran importancia y de poder legal y que eran sellados con un sello oficial (Jeremías 32:9-14). Según el académico SUD John W. Welch, sólo un juez u otro oficial que tuviera la autoridad apropiada podía romper el sello para ver los contenidos para ser usados en la corte. De igual manera, el Libro de Mormón habla de Nefi sellando sus palabras, para que se usen en el “tribunal de juicio” de Dios (2 Nefi 33:15). Moroni, mientras escribía sus últimas palabras sobre las planchas de oro declaró: “Y sello estos anales…” (Moroni 10:2).

El Por Qué

Es importante para los lectores modernos, reconocer la influencia de la historia de Elías en el Antiguo Testamento dentro de la historia del Libro de Mormón. La memoria de cuando Elías recibió las llaves para sellar los cielos y traer a los muertos de vuelta a la vida, resonó en toda la historia religiosa de las escrituras.

A Elías lo consideramos uno de los profetas más grandes de toda la historia, y fue profetizado que vendría “antes que venga el día de Jehová, grande y terrible”. (Malaquías 4:5). La venida de Elías se esperaba con tanto afán que algunas personas pensaron que el ministerio milagroso de Jesucristo se trataba de Elías. (Mateo 16:14; Marcos 8:28). La presencia de Elías en el monte de la transfiguración demuestra otra vez la importancia de las llaves del sacerdocio que él poseía. (Mateo 17:3).

El Padre mandó a Jesús a enseñar a los nefitas acerca de la futura venida de Elías (3 Nefi 25:5), asegurándose de que ellos y los futuros lectores del Libro de Mormón, entendieran su misión esencial. Además, parece que Mormón organizó el resumen de la historia de su pueblo paralelo a la historia de Elías.

Las llaves del sacerdocio que se dieron a Elías fueron transferidas a la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuando Elías apareció a José Smith y a Oliver Cowdery.

kirtland

Respecto a la misión de Elías en estos últimos días José Smith enseñó:

“La doctrina o el poder sellador de Elías es así: Si tenemos el poder para sellar sobre la tierra y el cielo, debemos ser muy sabios. La primera cosa que tienes que hacer es ir y sellar en la tierra a todos tus hijos e hijas y después sellarte a tus padres en una gloria eterna”.

Los lectores del Libro de Mormón pueden entender el poder sellador de la práctica antigua de sellar libros, y personas, por aquellos que tienen la autoridad debida. Sólo un oficial autorizado podía sellar un registro o romper el sello. Los autores del Libro de Mormón entendían esto muy bien, y sabían que sus escritos serían sellados y guardados, y usados por Dios en el juicio final. De igual manera, la autoridad del sacerdocio puede sellar a personas, preservándolas del poder destructor de Satanás, atándolas la una a la otra y también a Dios para toda la eternidad.

Este artículo fue escrito originalmente por Book of Mormon Central y fue publicado en ldsmag.com con el título “How Do the Bible and Book of Mormon Help Us Understand the Sealing Power?”

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