Al igual que Nefi, yo también nací de buenos padres que ya eran miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así que siempre fui a la iglesia y conocí el Evangelio de Jesucristo desde mis primeros años de vida.

No obstante, en algún momento  me preguntaba  si realmente tenía un testimonio o caminaba con el de mis padres, tal vez solo estaba haciendo las cosas correctas por costumbre, fue entonces que decidí averiguar si realmente tenía un testimonio a través de lo que dicen los profetas de estos tiempos.

dudas sobre la iglesia

¿Qué es un testimonio?

El élder Dallin H. Oaks explica que “Un testimonio del Evangelio es un testigo personal que el Espíritu Santo atestigua a nuestra alma que ciertos hechos de importancia eterna son verdaderos y que sabemos que lo son. Entre esos hechos se incluye la naturaleza de la Trinidad y nuestra relación con sus tres integrantes, la eficacia de la Expiación y la realidad de la Restauración”.

un testimonio

Si realmente yo quería tener un testimonio debería saber sobre qué tendría un testimonio, así que entendí que era necesario tener conocimiento sobre la  Trinidad, la Expiación y la Restauración. El élder Oaks también enseña: “El conocimiento fomenta la obediencia y la obediencia realza el conocimiento.” Era necesario que estudiara las escrituras y toda revelación moderna y preguntar al Padre en el nombre de Su Hijo Jesucristo si esas cosas son verdaderas.

revelación personal

¿Cómo se obtiene un testimonio?

Para esta pregunta, el presidente Henry B. Eyring enseña que “El testimonio les llegará en porciones como partes confirmadas de la verdad total del evangelio de Jesucristo. Por ejemplo, al leer el Libro de Mormón y meditar en él, los versículos que hayan leído antes aparecerán como nuevos para ustedes y darán nuevas ideas; su testimonio crecerá en amplitud y profundidad con la confirmación del Espíritu Santo de que son verdaderas. Su testimonio viviente se expandirá si estudian, oran y meditan en las Escrituras.”

testimonio

Todo parte desde que la semilla de fe ya está plantada en su corazón de lo contrario no estarían leyendo este artículo para verificar que tienen un testimonio. Entonces usted tiene el deseo de creer y saber, es probable que ya tenga uno.

El élder élder Cecil O. Samuelson Jr. explicó que “Los fundamentos para obtener y mantener un testimonio del evangelio de Jesucristo son sencillos, claros y están al alcance de toda persona.” Eso me animó a saber que la bendición de tener un testimonio no fuera ajena para mí.

Es importante recordar también:

“Y cuando recibáis estas cosas [es decir, cuando hayan escuchado, leído, estudiado y meditado el asunto en cuestión]… preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas [es decir, que orarán con esmero, de forma específica y reverente, con un compromiso firme de obedecer lo que se les responda en la oración]; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo;

“y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:4–5).

¿Cómo nutrir nuestro testimonio?

Otra vez el presidente Eyring tiene la respuesta: “El testimonio requiere ser nutrido por la oración de fe, el tener hambre de la palabra de Dios que está en las Escrituras y la obediencia a la verdad.”

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A esta respuesta adiciono las palabras del élder Samuelson: “Un testimonio es similar a un organismo vivo que crece y se desarrolla cuando se le brinda el trato adecuado; necesita nutrición constante, atención y protección para crecer y prosperar. Del mismo modo, si somos negligentes o si nos desviamos del modelo de vida que permite mantener el testimonio, podemos perderlo o éste puede menguar.”

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Desde que confirmé que tengo un testimonio por mi propio deseo prometí que iba a nutrirlo y que en adición a lo mencionado, una de las cosas que ayudaría para que eso pase sería compartirlo cada vez que pueda y no solo por palabra sino también con mi ejemplo a pesar de mis errores.