Al Estudiar esta clase de Escuela Dominical entendamos que el objetivo es conocer cuáles son los dones del Espíritu, que busquemos obtenerlos y los utilicemos para prestar servicio a los demás.

Todos los miembros fieles de la Iglesia pueden recibir dones del Espíritu

Entendamos que los dones del Espíritu son bendiciones o habilidades espirituales que se reciben por medio del Espíritu Santo. Estos dones  fueron retirados de la tierra durante la Gran Apostasía, pero Dios los restauró al comienzo de esta dispensación.

Es importante que entendamos que Dios otorga por lo menos uno de esos dones a todo miembro fiel de la Iglesia que ha recibido el don del Espíritu Santo, sin embargo,  la gente que no ha recibido el don del Espíritu Santo también puede ser bendecida con habilidades extraordinarias para alentar y fortalecer a los demás.

Dios otorga dones del Espíritu para el beneficio de Sus hijos

El élder Dallin H. Oaks, explicó que los dones del Espíritu “nos pueden llevar a Dios y protegernos del poder del adversario. Además, ellos compensan nuestras ineptitudes y corrigen nuestras imperfecciones”.

los mejores dones

Debemos buscar y cultivar los dones del Espíritu

Hace años, el profeta José Smith enseñó que muchos de los dones del Espíritu, como la sabiduría o el don de sanar, no se ponen de manifiesto sino hasta que se necesitan. Él dijo: “Se precisaría el tiempo y la circunstancia particular para la operación de estos dones”.

Para concluir, reflexionemos en el consejo del presidente George Q. Cannon: “Si cualquiera de nosotros es imperfecto, entonces es nuestro deber orar por el don que nos hará perfectos. ¿Soy yo imperfecto? Estoy lleno de imperfecciones. ¿Cuál es mi deber? Orar a Dios para que me otorgue dones que corrijan esas imperfecciones. Si soy una persona que se enfada mucho, entonces es mi deber orar y pedir caridad, que es sufrida y benigna. ¿Soy una persona envidiosa? Es mi deber buscar la caridad, que no tiene envidia. Y así con todos los dones del Evangelio, ya que ése es el propósito de ellos. Ningún hombre debería decir que no puede controlarse porque ésa es su naturaleza. Ello no lo justifica, ya que Dios ha prometido dar fortaleza para corregir esas cosas y otorgar dones para erradicarlas”.

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