Al estudiar esta lección sobre plan de salvación, entendamos que el objetivo de esta clase es comprender la extraordinaria magnitud del plan de salvación y cómo este conocimiento nos alienta a vivir de forma correcta.

El plan de plan de salvación es “uno de los mejores dones que del cielo ha venido al género humano

En las Escrituras encontramos que el profeta Alma hace referencia al plan del Padre Celestial como el “gran plan de felicidad”. El profeta José Smith enseñó: “El gran plan de la salvación es algo que debería ocupar toda nuestra atención y estimarse como uno de los mejores dones que del cielo ha venido al género humano”.

La vida preterrenal

Una de las bendiciones más importantes de la Restauración es que se ha obtenido mucho conocimiento de la vida preterrenal. Ese conocimiento nos ayuda a entender el propósito de la vida y la parte que tenemos en el plan de salvación de Dios.

El Padre Celestial convocó un concilio en los cielos y presentó el plan de salvación a todos Sus hijos espirituales, antes de que la tierra fuera creada.

La vida terrenal

Cuando aceptamos el plan de nuestro Padre Celestial en la vida preterrenal, guardamos nuestro “primer estado” y, en virtud de nuestra fidelidad, se nos dio la oportunidad de venir a la tierra, el cual constituye nuestro “segundo estado” (Abraham 3:26).

El profeta José Smith enseñó: “Vinimos a este mundo con objeto de obtener un cuerpo y poder presentarlo puro ante Dios en el reino celestial”.

La vida después de la muerte

Es importante que entendamos el término “la vida después de la muerte”.  Por medio de la Expiación de Jesucristo, todos resucitaremos, o sea, que “todos se levantarán de esta muerte [temporal]”. Nuestro espíritu se reunirá con nuestro cuerpo y podremos recibir “una plenitud de gozo”.

Después de resucitar regresaremos a la presencia de Dios para ser juzgados de acuerdo con nuestras obras (Alma 11:43–45; D. y C. 76:111). Heredaremos un lugar en el reino celestial, en el reino terrestre o en el reino telestial de acuerdo con la forma en que hayamos recibido “el testimonio de Jesús” (D. y C. 76:51; véanse también los versículos 50, 79–82).

Para concluir, escudriñemos la declaración del presidente Boyd K. Packer, del Cuórum de los Doce:

“El plan consiste de tres partes. Ustedes se encuentran en la segunda parte, o sea, en la del medio, en la que van a ser probados por medio de la tentación y las pruebas y, quizás, por la tragedia…

“¡Recuerden! La frase: ‘Y colorín colorado este cuento se ha acabado y todos vivieron felices para siempre’ nunca se escribió para el segundo acto. Esa frase pertenece al tercer acto, cuando los misterios se resuelvan y todo se ponga en orden…

“Hasta que no tengan una perspectiva más amplia de la naturaleza eterna de esta grandiosa obra, no podrán entender las injusticias de la vida. ¡Algunos nacen con tan poco mientras que otros con tanto! Algunos nacen en la pobreza, con incapacidades, con dolor, con sufrimiento. Hay quienes mueren prematuramente, incluso niños inocentes. En ocasiones, las fuerzas de la naturaleza se desatan brutalmente causando daños difíciles de olvidar y la crueldad que los hombres ejercen entre ellos se pone de manifiesto. Hemos visto mucho de eso en los últimos tiempos.

“No piensen que Dios causa eso intencionadamente sino que, para cumplir con Sus propósitos, permite que suceda. Cuando conozcan el plan y su propósito completo, verán que aun esas cosas son manifestaciones de un amoroso Padre Celestial”.

 

 

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