Al estudiar esta clase de  la Escuela Dominical entendamos que el objetivo es obtener una mayor comprensión del sacerdocio y buscar las bendiciones que se reciben al utilizarlo dignamente. Se recomienda que también estudiemos en conjunto Revelaciones en Contexto

El orden de la restauración del sacerdocio y sus oficios

El Sacerdocio Aarónico y el Sacerdocio de Melquisedec se restauraron en la tierra en 1829. Después de la organización de la Iglesia en 1830, el Señor reveló poco a poco los oficios, los cuórumes y los consejos del sacerdocio.

  • Sacerdocio Aarónico: 15 de mayo de 1829 (D. y C. 13).
  • Sacerdocio de Melquisedec: mayo o junio de 1829 (D. y C. 128:20).
  • Apóstoles, élderes, presbíteros, maestros y diáconos: abril de 1830 (D. y C. 20:38–60).
  • Obispo: 4 de febrero de 1831 (D. y C. 41:9–10).
  • Sumos sacerdotes: junio de 1831 (encabezamiento de D. y C. 52).
  • Primera Presidencia: 1832–1833 (D. y C. 81; 90).
  • Patriarca: 18 de diciembre de 1833 (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 40–41).
  • Sumo consejo: 17 de febrero de 1834 (D. y C. 102).
  • Quórum de los Doce Apóstoles: 1835 (D. y C. 107:23–24).
  • Setentas: 1835 (D. y C. 107:25).
  • Primer Quórum de los Setenta: 1835 (D. y C. 107:26, 93–97)

El juramento y el convenio del sacerdocio

El élder Carlos E. Asay, de los Setenta, dijo: “De todos los convenios que incumben al Evangelio de Jesucristo, pocos, si los hay, tienen más importancia que el juramento y el convenio del sacerdocio. Es eminentemente sagrado por tratarse de un poder celestial dado al hombre y del esfuerzo de éste por lograr metas eternas” (“El juramento y convenio del sacerdocio”, Liahona, enero de 1986, pág. 35).

¿Qué quiere decir magnificar un llamamiento?

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “Magnificamos nuestro sacerdocio y honramos nuestro llamamiento cuando servimos con diligencia y entusiasmo en los cargos que nos delegan las autoridades correspondientes… Cuando nos acercamos para ayudar a los que nos necesitan y fortalecer a los que flaquean, magnificamos nuestro llamamiento… Magnificamos nuestro llamamiento cuando somos hombres honrados e íntegros” (“Magnifiquemos nuestro llamamiento”, Liahona, julio de 1989, pág. 60)

El sacerdocio puede utilizarse sólo con rectitud y con un espíritu de amor, como medio para prestar servicio a los demás y bendecirlos. El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce, dijo:

“Los que posean el sacerdocio no deben olvidar nunca que no tienen el derecho de ejercer la autoridad del sacerdocio como un garrote sobre las cabezas de los demás, ya sea dentro del seno familiar o en los llamamientos de la Iglesia… Cualquier hombre que… trate de ejercer el sacerdocio de una forma inicua dentro de la Iglesia o en su casa, sencillamente no comprende esa autoridad. El sacerdocio es para prestar servicio, no para exigir servidumbre, es compasión, no coacción; es cuidado, no control” (“Fortalezcamos los consejos”, Liahona, enero de 1994, págs. 91–92).

 

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