Al estudiar esta lección 38 de Doctrina y Convenios “… a mi propia manera”, comprendamos los principios del bienestar espiritual y temporal y hagamos el compromiso a nosotros mismos de ser más autosuficientes y prestemos servicio a los pobres y a los necesitados.

La autosuficiencia espiritual se cultiva

Es necesario que nos esforcemos por adquirir el desarrollo espiritual que nos permita resolver problemas difíciles y fortalecer a los demás cuando tengan necesidades espirituales. El élder Boyd K. Packer, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles dijo:

“Se nos enseña que debemos guardar comida para un año, ropa, y si es posible, combustible, en nuestra casa… Debemos comprender que el mismo principio se aplica a la inspiración y a la revelación, a la solución de problemas, y al consejo y la guía que buscamos. Necesitamos una fuente de recursos en cada hogar…

“Si perdemos nuestra independencia espiritual y emocional, nuestra autosuficiencia, podemos debilitarnos tanto, o más. Que cuando dependemos de la ayuda material”.

Cultivar una autosuficiencia temporal

El Manual de Instrucciones de la Iglesia, Libro: Líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares explica:

“Para ser autosuficiente, una persona tiene que trabajar. El trabajo es un esfuerzo físico, mental y espiritual, es una fuente básica de felicidad, de dignidad propia y de prosperidad. Por medio del trabajo, la gente logra muchas cosas buenas en la vida”.

El élder Neal A. Maxwell del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “El trabajo es siempre una necesidad espiritual, aunque para algunos no sea una necesidad económica”.

Ser autosuficiente nos permitirá ayudar a los pobres y a los necesitados. De esa manera servimos al prójimo y somos herramientas del Señor para bendecir la vida de los demás.

 

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