Todos tenemos esa inconfesable adicción.

Sin lugar a dudas, la mía es Netflix. Si pudiera encontrar una forma de inyectarme The Office en las venas, lo haría. Tal como cual, he pasado horas viéndolo y volviéndolo a ver; a veces, incluso me encuentro tratando de hablar como Jim o Michael durante mi vida normal. Como cuando comienzas a encogerte de hombros como si estuvieras hablando con una cámara invisible, ahí sabes que puedes tener un problema…

No estoy solo en mis adicciones inconfesables tampoco. El 70% de los estadounidenses son adictos a la T.V., normalmente ven cinco episodios por período. Los consumidores de los Estados Unidos pasan un promedio de cinco horas cada día mirando sitios de redes sociales, que cuestan el 51% de su tiempo. Candy Crush, un juego que se anuncia como “juego gratuito”, hizo más de 1.300 millones de dólares en compras dentro del juego en 2014.

Los medios de comunicación a menudo retratan estas adicciones como aceptables, incluso risibles, como se demuestra en el meme a continuación:

adicción a los medios

Sin embargo, cuando estos placeres inconfesables se convierten en adicciones inconfesables, es hora de hacer un cambio en nuestras vidas.

Los profetas son claros acerca de cuál es su posición  acerca del tan valioso tiempo que se desperdicia en estas adicciones inconfesables. Aunque reconocen que la tecnología puede ser una fuerza poderosa para el bien y es inherentemente inofensiva, la adicción puede ser extraordinariamente perjudicial para nuestro bienestar espiritual:

Élder Richard G. Scott (Conferencia de abril de 2013) –

Por ejemplo, muchos de nosotros tenemos un aparato electrónico personal que cabe en nuestro bolsillo, que casi nunca dejamos y que utilizamos muchas veces al día. Lamentablemente, esos aparatos pueden ser una pérdida de tiempo y una fuente de inmundicia. Sin embargo, si se utiliza con disciplina, esa tecnología puede ser un instrumento de protección contra lo peor de la sociedad“.

Ahora, soy consciente de que la adicción a los medios sociales, Netflix y juegos de iPhone es mala. Pero de alguna manera, me parece que no puedo evitar darme cuenta las numerables horas gastadas en todo lo anterior.

Hay maneras de romper el ciclo. Si puedo acercarme a mis adicciones inconfesables con una mente informada y trabajar activamente para disciplinarme y crear hábitos productivos, sé que puedo superarlos.

El primer paso es conocer a tu enemigo. Aquí hay un par de maneras de que las adicciones inconfesables comunes te atraen.

1) Conociendo el anzuelo

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Cuanto más sepas, más crecerás.

La adicción es una batalla. Conocer los secretos del enemigo puede darte la ventaja que decidirá entre la victoria o la derrota. Voy a utilizar dos ejemplos de algunas adicciones comunes que he enfrentado el año pasado para ilustrar mi punto.

Netflix

Puede que no sea una sorpresa para ti que Netflix te quiere enganchado.

Cuando solías ver un programa en la televisión, tenías que esperar al menos una semana para ver el siguiente capítulo.

Ahora ya no. Los servicios de streaming de Netflix ofrecen todos los episodios a la vez, por lo que los momentos de mayor suspenso pueden ser resueltos si esperamos otros quince segundos para que el siguiente episodio se reproduzca. Los momentos de mayor suspenso realmente causan estrés que nuestra mente siente que necesita resolver, y si podemos aliviar el estrés,  nos colgamos a un episodio más, que la mayoría de nosotros seguirá viendo.

También experimentamos sensaciones de recompensa cuando vemos Netflix. Se liberan pequeñas cantidades de dopamina cuando terminamos una serie o episodio; la dopamina es el mismo producto químico que se libera en las drogas dañinas que causan seria adicción. Esto puede conducir a dependencia psicológica.

Juegos de iPhone

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Netflix no es la única adicción inconfesable usando la guerra psicológica en sus usuarios. La misma estrategia que usan los casinos para mantener a los adictos a los jugadores en sus puertas se utiliza en los juegos “gratis” que puedes jugar en tu teléfono.

Inicialmente, es gratis descargar, pero a menudo cuanto más te metes en el juego, más difícil es tener éxito sin gastar dinero. Las compras en el juego incluyen “monedas” que cuestan dinero real, pero sin tener esa moneda en la mano, produces una técnica de disociación que facilita la compra.

Al igual que los casinos, también usan “puertas de progreso” que detienen tu capacidad de jugar hasta que haya pasado un cierto tiempo. Las puertas de progreso más difíciles son como los tragamonedas, donde tienes que pagar cada vez que pierdes. Los juegos utilizan puertas de progreso más fáciles que desactivan tu capacidad de jugar durante una hora y luego requieren una suma baja de dinero para que puedas seguir jugando de cuando en cuando.

Cuanto más dinero gastes, más recompensas recibes, alimentando el centro de recompensas en tu cerebro como se mencionó anteriormente. No le cuesta nada a la empresa producir monedas falsas, por lo que están haciendo pura ganancia en su confianza de que estaremos frustrados lo suficiente como para pagar para llegar al siguiente nivel.

Imitando la realidad

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Cuando pasamos nuestro tiempo obsesionados con estas adicciones, estamos al final participando en algo que ni siquiera es real.

Este es un concepto conocido como “La traición de las imágenes”, llamado así por el pintor René Magritte en su famosa pintura surrealista de una pipa de fumar.

“Ceci n’est pas une pipe”, que significa “Esto no es una pipa”.

Su punto era que, aunque la imagen es de una pipa, la imagen es real, pero la pipa no lo es. Podemos aplicar esa misma actitud ante nuestras adicciones inconfesables. Desde Candy Crush a The Office, lo que estás viendo o lo que estás jugando no es real. El trofeo que conseguiste para abrir un nivel es sólo una representación digital que no tiene valor, y Jim Halpert nunca se casó con Pam. Si bien estas cosas pueden ser buenas distracciones de nuestra vida cotidiana, el tiempo poco saludable que pasan en ellas nos disocia de la realidad, y al final, tenemos que hacernos una simple pregunta: ¿Queremos vivir en el mundo real o no?

2) Romper las cadenas

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El primer paso para resolver cualquier adicción es reconocer que tienes una. Lo admito, este artículo llegó en un momento oportuno en mi vida. Como un estudiante universitario luchando para equilibrar la escuela, el trabajo, las demandas sociales y las metas de escribir, el tiempo que paso en Netflix puede ser gravemente dañino para mi futuro.

Llegar a la conclusión de que necesitaba romper con The Office fue una decisión difícil, pero finalmente lo necesitaba hacer. Una vez que tomé ese paso adelante, pude usarlo como un punto para escapar de los anzuelos de Netflix y otras adicciones.

Una vez que reconoces el problema, es hora de arreglarlo.

A) Apaga el programa en medio de una parte aburrida.

Me doy cuenta de lo difícil que podría sonar. La razón por la que podría engancharte, sin embargo, es la necesidad neurológica de averiguar qué sucede a continuación en el programa de televisión.

Si eliminas esa necesidad apagando el programa en el medio antes de momento de suspenso, estás enseñándole a tu mente a ser disciplinado sobre el tiempo que pasas en Netflix sin alimentar tu “hábito de la nicotina”.

B) Deja la multitarea mientras que te involucras en tu adicción inconfesable

Intentar multitareas mientras ves Netflix o jugar a videojuegos o revisar las redes sociales te anima a sentirte como si estuvieras haciendo cosas. No lo hagas. Alimenta tu hábito y pone en peligro tu capacidad de centrarte. Forzarte a participar en tu adicción y no hacer nada más puede hacer que se sienta como tiempo perdido, por lo tanto, que sea fácil de descartar como un hábito.

C) Reemplazar tu adicción inconfesable con otro hábito

Esto no significa que debes reemplazarlo con un hábito difícil al principio, como el ejercicio o el tiempo extra de tareas. Comienza con algo agradable pero más estimulante, como leer un libro o desarrollar un hobby productivo.

Esto alimentará todavía la sección de recompensas de su mente sin sobreestimularlo al punto que lo hace la adicción.

El joven rico

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La  historia del joven gobernante rico que Cristo encontró nos da una advertencia acerca de hacerse apegado a cosas materiales. Pide lo que se requiere para entrar en el reino de los cielos.

Marcos 10: 19- 22

“Los mandamientos sabes: No cometas adulterio. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó y le dijo: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.

Al igual que el joven rico, he sido a menudo reacio a renunciar a mis adicciones inconfesables para seguir cosas más nobles. En ocasiones, puse Netflix antes de leer mis escrituras por la noche. También he visto películas y programas de televisión que no son apropiados para el día de reposo. Cuando esto ocurre, le estoy mostrando al Padre Celestial que prefiero ser entretenido que progresar.

Al final del día, cuando me acerco a mi Padre Celestial de rodillas, ayuda a hacer solo esta pregunta:

¿Qué he hecho hoy para mostrarle a Dios que estoy dispuesto a ponerlo primero?

Si puedo seguir el proceso mencionado arriba reconociendo las adicciones, entendiendo lo que las hace adictivas y trabajando duro para superarlas, puedo cerrar los ojos sabiendo que le he dado al Señor una respuesta satisfactoria.

Este artículo fue escrito originalmente por Logan Groll y fue publicado en mormonhub.com, con el título Guilty Media Addictions: How To Break The Chains Español © 2017

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