El Día de Reposo ya no es lo que solía ser desde hace un par de años para mí y mi familia desde que mi pequeño sol llegó a nuestras vidas: nuestro hijo de dos años. Como mamá aprendí a ver una nueva luz en el guardar el día de reposo, de una forma más especial y más significativa.

Día de reposoNo es solo el ir a la iglesia y tomar la Santa Cena, buscar respuestas o sentir el Espíritu en las reuniones; es ir preparado para recibir revelación, guía e inspiración al comenzar una nueva semana con nuestros convenios más brillantes, más pulidos, como si fueran nuevos, como un escudo protector para poner en obra y práctica todo lo que recibimos y aprendimos ese día.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a entender y disfrutar el Día de Reposo?

Primero, una recomendación para nosotros: “criar una generación resistente al pecado” (Hna. Joy D. Jones) En la conferencia general, este discurso resumió nuestros esfuerzos como padres para enseñar a nuestro hijo.

Entonces, ¿cómo lo hacemos?, teniendo esto en mente, pongamos el Día de Reposo como el primer día de la semana, como el día de una fiesta familiar, démosle vuelta a nuestra percepción de finde  para que solo sea hasta el sábado y creámosle al calendario que da al domingo el primer lugar como primer día de la semana.

Aquí algunas ideas que me ayudaron para enseñarle a mi hijo y a nosotros a disfrutar más el Día de Reposo:

  1. Comiencen el Día de Reposo, levántandose con buena disposición y ánimo, con una oración y poniendo música de la iglesia o la conferencia general. (Los niños son un espejo, la actitud que tengamos la reflejarán).
  2. La preparación comienza el lunes con la Noche de Hogar, recordando lo que aprendimos el domingo y pongamos metas específicas para disfrutar el domingo. (Como maestra de Guardería, escribo en el Facebook de la Primaria a los papás de los niños, lo que aprendimos en clase con las referencias de las escrituras para que las usen en la semana o en la Noche de Hogar. Pueden pedirles a los niños que recuerden que clase tuvieron y  buscarla en la Biblioteca del Evangelio). día santo
  3. Busquen experiencias espirituales en el día a día (pero diariamente; esta puede ser una meta), recordando lo que aprendieron en clases.
  4. Escuchen música de la Primaria al levantarse o himnos, la música inspiradora llama al Espíritu para que nos acompañe e ilumine durante el día. (Nos ha ayudado mucho también escuchar la Conferencia General aún cuando estamos preparándonos para cumplir con nuestros deberes durante del día).
  5. Busquen tener en la semana momentos para preparar todo para el domingo por ejemplo: ir de compras, alistar la ropa del domingo, hacer la limpieza y lavandería y otros quehaceres (no todo se puede hacer el sábado).  
  6. Preparen un tiempo por día para la lectura familiar y personal de las escrituras, en que les permitan a los niños ver que uds. también son reverentes y buscan la compañía del Espíritu como prioridad en su vida, (todo lo que buscamos, en realidad llega por “añadidura”), ellos se sentirán inspirados por su ejemplo y lo imitarán, ya que ellos son más sensibles y les gusta una rutina bien establecida.
  7. Que los niños también tengan su propia biblioteca que incluya música. (Nuestro hijo ha leído toda la biblioteca de niños de la primaria desde que nació, un capítulo a la vez; ahora a sus dos años continúa leyendo y recuerda lo que lee y lo relaciona con lo que le pasó en el parque por ejemplo…; esto no significa que no acompañen en la lectura familiar. De hecho, eso los ayuda a que puedan ser más reverentes y se hace algo más coherente, que solo ser reverentes una vez a la semana en la capilla).
  8. Esto es algo que a veces me cuesta lograr: preparar mi clase (incluye una experiencia espiritual sobre el principio y enseñarlo en mi casa) y mantener mi estudio personal con lo que me correspondería aprender en las clases de Escuela Dominical y Sociedad de Socorro. (Aunque sea un momento en el día, hago el espacio para leer algunos de los manuales y que mi hijo me vea leer y enseñarle, me ayuda a buscar experiencias espirituales, mientras pasan cosas en el transcurso del día). Mormones Felices
  9. En la semana, recordar que hacemos todas estas cosas (con entusiasmo) para que llegue el día de reposo y podamos ir a la casa del Señor. A los niños les gusta la expectativa y también les ayuda a aprender a esperar.
  10. Asistir a las actividades en la semana que haya en la capilla.
  11. Hacer obra misional, acompañarnos mientras hacemos visitas, asistir a reuniones familiares, aprender una canción de la primaria y leer las escrituras; así como preparar algo delicioso para llevar de refrigerio, etc.
  12. Fomenten la conversación sobre los principios y mandamientos y enséñenles con el ejemplo. (Cuando mi hijo desobedece o hace algo que no está bien, le pregunto por ejemplo: ¿Para qué sirven las manos? Él responde: “Para hacer cosas buenas”. ¿Cómo quién estamos tratando de ser? – “Como Cristo”. Estas pequeñas conversaciones los hacen sensibles al Espíritu y saber que son hijos de Dios y que el amor del Salvador es infinito para ellos, para todos los hijos de nuestros Padre Eterno. Ellos lo reconocen, lo saben. 

Siempre es un buen momento para aprender y enseñar. Hay una cantidad de actividades que podemos realizar durante la semana, pero todas ellas involucran el corazón de la familia, el estar unidos con el propósito de honrar el santo día del Señor, el Día de Reposo.

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