Cuatro niños en cinco años. Así es como vino mi familia. Pero no uno a la vez, los dos más jóvenes eran gemelos. Ahora varían en edad de 12 a 6. Pero en esos primeros años, di todo lo que tenía a mi familia todo el día (y luego toda la noche). Me alegré de poder quedarme en casa y criar a mis hijos, excepto que algo estaba mal. No era feliz.

 

Cuando mis gemelos tenían 18 meses de edad, me encontré dando vueltas en espiral en un lugar oscuro. Y en medio de toda la monotonía de la maternidad, me di cuenta de que aunque amaba mi vida, ya no me amaba a mí misma en mi vida. Había dado todo a mi familia y había olvidado quién era yo.

 

Sabía que necesitaba hacer algunos cambios y que dependía de mí hacer esos cambios. Si no lo hacía, temía que tendría serias consecuencias para mi familia y posiblemente mi matrimonio.

 

Soy escritora. Así que, cuando me enfrenté a la pesada tristeza, abrí mi portátil tarde en la noche y empecé a escribir. Rápido. Era sólo un desorden de palabras, apenas oraciones. Algunas de las cosas que escribí en ese monitor eran aterradoras. Pero a través de ese proceso muy honesto de escribir mis pensamientos y sentimientos reales, tuve una revelación. Me di cuenta de que había seis cosas que no estaba haciendo o comprendiendo que necesitaba implementar. Esas seis cosas pronto me ayudaron a poner mi vida en equilibrio y por último me ayudaron a encontrarme de nuevo.

 

  1. SOY VALIOSA

 

Tuve que darme cuenta de que tengo un valor aparte de cambiar pañales, hacer comidas calientes, y doblar ropa. Tuve que interiorizar realmente que ya soy valiosa porque soy una hija de Dios. Cuando tratamos de basar nuestro valor en lo que logramos, cómo nos vemos, e incluso el tipo de madre que somos, siempre nos quedamos cortas.

 

Sé que cuando me siento perdida o abrumada o estresada, no es porque Él me ha dado la espalda; es porque yo le he dado la espalda a Él. Empecé a despertarme temprano. Escogí pasar un tiempo tranquilo en las escrituras, en oración, y registrar mis pensamientos y sentimientos. Sentí una tranquilidad de que soy más que una cambia pañales o cocinera de comida rápida . Soy valiosa porque soy una hija de Dios. Soy divina y mi papel como madre también.

 

  1. LOS SUEÑOS SON REALES

 

El punto más doloroso  para mí en la vida, fue que había puesto mis sueños en espera para criar a mis hijos. Para muchas de nosotras, ser madre es un sueño tan importante. ¡Y lo era para mí también! Pero creo que somos enviados aquí para una misión más grande. Creo que los talentos y los dones con los que Dios nos ha bendecido nos ayudan a convertirnos en quien Él quiere que seamos. Los  sueños en tu corazón son parte de quien fuiste creada para ser. Por lo tanto, tú tienes los talentos y dones especiales que necesitas para hacer que eso suceda. Y mi problema fue que puse todos esos sueños en espera e intenté reprimir esa parte de mí. Usar nuestros dones puede bendecir a los que viven en nuestros hogares, en nuestras comunidades, en nuestros lugares de trabajo, realmente en todas partes.

 

A veces reconocer que estás destinada a diferentes cosas (no sólo a la maternidad) puede ayudar a poner ese brillo en tus ojos otra vez.. Hay un tiempo y una temporada para todo. Tal vez  tengas que esperar un poco para lograr tus sueños, pero recuerda que los sueños son reales. Mírate a ti misma no sólo como una madre, sino como un individuo con talento que puede hacer del mundo un lugar mejor.

 

  1. DEFINE Y PROTEGE TUS ROLES

 

Nuestros roles son las responsabilidades que tenemos. Algunos ejemplos de roles son: madre, padre, cónyuge, gerente de casa, empleado, entrenador de fútbol, ​​presidente de la asociación de padres y maestros y maestro de escuela dominical.

 

Para encontrar un mejor equilibrio, es importante definir tus roles y de hecho escribirlos.

La mayoría de las personas tienen una larga lista de roles. La persona promedio sólo puede manejar alrededor de ocho roles principales a la vez sin sentirse abrumado o agotado.

 

Una vez que conozcas tus roles más importantes, trabaja para protegerlos. Dos maneras de proteger nuestros roles es aprender a decir “no” a las cosas que no son tan importantes y honrar cada rol con la atención que pueda necesitar.

 

Podríamos pasar todo el día cocinando, limpiando, o pagando las facturas y luego preguntarnos por qué nuestros quejosos niños están en nuestros tobillos en la cena.

Creemos que hemos sido  madres todo el día cuando realmente hemos sido  gerentes de casa.

A veces nuestros hijos sólo necesitan que nos presentemos un poco más como  madres.

 

  1.  SACA VENTAJA DE TU TIEMPO

 

Una vez que entendamos nuestros roles más importantes, y hacemos nuestro mejor esfuerzo para permanecer presentes en ellos, podemos usar nuestro tiempo para aprovechar al máximo esos roles. ¿Puedes cocinar la cena y ayudar a un niño con su tarea al mismo tiempo? ¿Puedes usar los minutos en la fila de la parada de taxis  para responder a un correo electrónico? ¡Absolutamente! Sé eficiente cuando sea posible. Sólo recuerda que mientras  corres entre la pasta hirviendo y el calcular  números primos estás equilibrando dos roles a la vez.

 

Bloquear el  tiempo es otra forma eficaz de darte tiempo para ser madre, tiempo para hacer quehaceres, tiempo para ser el empleado, y así sucesivamente. Cuando es hora de ser mamá, tú estás presente. Cuando es el momento de trabajar, tus hijos son más comprensivos porque les has dado tiempo también. A medida que aprovechas tu tiempo, puedes hacer tiempo para las cosas que son más importantes para ti.

 

  1. APRECIA A TUS HIJOS

 

En este rol de padres, a veces sólo vemos a nuestros hijos como los  que están haciendo el lío, o el conflicto  en nuestra casa. Nos olvidamos de verlos como nuestro Padre Celestial los ve. Necesitamos amarlos y nutrirlos como Él lo hace y realmente apreciarlos porque no sabemos cuánto tiempo podremos pasar con ellos.

 

Así que tómate el tiempo para crear recuerdos con ellos. E incluso en los días difíciles, recuerda tomar tiempo para crear momentos con ellos. A menudo son esos pequeños momentos de amor y paciencia en los que  no tenemos nada más que dar  que hacen la diferencia.

 

  1. TODOS NECESITAN TIEMPO PARA DIVERTIRSE

 

A menudo nos sentimos culpables cuando tomamos tiempo para nosotras mismas, especialmente como mujeres y cuidadoras. Pero a través de mi experiencia, he aprendido que todo el mundo necesita tiempo para divertirse. Necesitamos tiempo lejos de nuestra familia. Necesitamos tiempo con nuestro cónyuge. Y para aquellos de nosotros que estamos trabajando hacia esos sueños que están en nuestro corazón, necesitamos crear oportunidades para trabajar y / relacionarnos/conectarnos.

 

Hacer tiempo para lo que más importa no es nada nuevo. Los profetas, apóstoles y otros líderes de la iglesia nos han estado diciendo  lo mismo durante años. Entonces, ¿por qué es tan difícil? Tal vez sea porque queremos ser todo para todo el mundo todo el tiempo. Pero eso no es posible. Establecer expectativas realistas para ti, tu cónyuge y tus hijos es clave para vivir una vida equilibrada.

 

El equilibrio de la vida no es un destino que alcanzas. El equilibrio de la vida es más como una montaña rusa. Es cíclico, porque la vida nos pone por delante pendientes  inesperadas todo el tiempo. Es tener las herramientas que necesitas para manejar  las pendientes, los giros, y los desvíos lo que puede hacer toda la diferencia.

 

Desde que estaba en ese lugar oscuro hace cinco años, he tenido otras grandes pendientes en mi vida, y estoy segura de que tendré una tras otra. Pero ahora estoy equipada con mis seis “resoluciones de mamá” para ayudarme a encontrar el equilibrio de nuevo, para ayudarme a encontrarme de nuevo. Soy capaz de recordarme a mí misma que a los ojos de Dios soy valiosa y tú también.

 

Este artículo fue escrito originalmente por Nicole Carpenter y publicado en ldsliving.com, con el título For Stressed Moms: 6 Steps for Finding Better Balance Español ©2017 LDS Living, A Division of Deseret Book Company | English © 2017 LDS Living, A Division of Deseret Book Company.

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