El siguiente artículo fue escrito por Global Newsroom y traducido por Patricia Ortiz R.

Este ensayo sobre la base de la fe es el quinto de una serie de cinco partes acerca del valor de la religión.

“Nuestra moral tiene raíces religiosas” – Theo Hobson[1]

¿Qué significa dar algo por sentado? Cada día caminamos por terrenos que rara vez notamos. Solo está ahí, bajo nosotros, soportando nuestros pies mientras andamos nuestros días aprendiendo, trabajando  o adorando.

Sin embargo, a menudo invisible, el terreno de nuestras vidas está lleno de significado religioso. La mayoría de las más apremiantes preguntas de la vida tienden a ser espirituales. ¿Cómo logramos nuestros más profundos anhelos? ¿Qué hace que algo sea correcto o incorrecto? ¿A quién debemos amar? ¿Cómo nos sobreponemos al sufrimiento? Las respuestas que recibimos le dan forma a nuestra realidad. Pero la religión es siempre puesta en tela de juicio. Algunos incluso imaginan un mundo sin fe. Entonces, ¿Qué tenemos que perder?

Los rigores de la ciencia y tecnología abren nuestra mente a muchas maravillas y verdades, pero que no pueden, como  explicó un autor, “conectar el propósito, la intimidad y emoción – las cosas que realmente importan en el día a día de las personas“. [2]

El logro más grande de la humanidad casi siempre tiene trazos de inspiración religiosa. Muchas de las más finas obras de arte, arquitectura, música y literatura están revestidas del anhelo de la belleza espiritual. Escritos sagrados proporcionan un marco ético que resaltan hechos de autosacrificio, integridad y amor. La religión da a la sociedad una aspiración moral compartida, infunde compromiso social sin compulsión legal, alienta el cumplimiento voluntario de la ley y nos recuerda nuestra dignidad inherente. Creer en la deidad motiva a las personas a superar la desesperación a la muerte y convierte el sufrimiento en algo bueno.

Los valores de la sociedad tienen raíces en el terreno de la religión. Nuestras aspiraciones modernas hacia los derechos humanos, altruismo y ayuda social, por ejemplo, tienen genealogías religiosas. Detrás de los esfuerzos de alimentar a los pobres, dar abrigo a los desamparados y cuidar de los enfermos, es muy probable que exista el ministerio de la iglesia. [3] La confianza en nuestro fundamento cívico depende de las disciplinas espirituales de la honestidad, empatía y reciprocidad. Todos se benefician cuando vivimos bajo estos ideales. El periodista secular Will Saletan escribió: “La Religión es el vehículo a través del cual muchos de nuestros compañeros aprenden y practican moralidad. A la larga, es nuestra amiga”.[4]

Y luego vienen todas las cosas preciosas e indefinibles. Alexis de Tocqueville escribió que los seres humanos nacen con “gusto por lo infinito” y un “amor por lo que es inmortal”. [5] Los individuos a través del tiempo y la cultura se han cuestionado y buscado estos intangibles. Identidad, entendimiento, salvación, sentido de pertenencia – las cosas del alma – nunca están tan lejos de nuestros corazones. El escritor agnóstico Julian Barnes dio en el clavo cuando dijo, “ No creo en Dios, pero lo extraño”. [6] Un mundo sin religión luce más plano, más vacío y más simple, sin embargo todavía anhela al Dios que alguna vez conoció.

Hoy en día, la gente alrededor del mundo encuentra refugio en Dios y en sus comunidades de fe. Ochenta por ciento de la población mundial se identifica con un grupo religioso. [7] El mundo no se hunde en la incredulidad, pero esa creencia se hace más rica, plural y compleja. Todos somos mayordomos de la sociedad, y nuestras elecciones determinan en quienes nos convertimos. El terreno de la religión requiere un constante cultivo y cuidado. Un jardín no se puede cuidar por sí solo.

 

___________________________________________________________________________

[1] Theo Hobson, “El retorno a Dios: La Crisis de la Fe del Ateísmo”, El Espectador, Abr. 19, 2014.

[2] Alasdair Craig, “Dios está muerto – ¿Ahora Qué? Prosecto, May. 1, 2014

[3] Ver Robert A. Putman & David E. Campbell, Gracia Americana: Cómo la Religión nos divide y nos une. (2010)

[4] Will Saletan, “Cuando las Iglesias hacen lo que es Correcto”, Slate, May., 2014.

[5] Alexis de Tocqueville,  Democracia en América (2000), 510.

[6] Julian Barnes, Nada que temer (2009), 1

[7] Pew Research Religion & Public Life Project, “El Paisaje Religioso Global”, Dic. 18, 2012.

 

 

(Visited 618 times, 1 visits today)