En general, los mormones son personas buenas. La mayoría de nosotros tratamos de hacer nuestro mejor esfuerzo para vivir el evangelio. Sin embargo, es muy fácil caer en estas trampas que pueden dañar nuestra relación con Dios sin que nos demos cuenta.

1. CRUZAR LA LÍNEA

errores

Algunos miembros de la iglesia preguntan: “¿Qué tanto puedo hacer antes de que eso sea considerado un pecado?”. En vez de preguntar cuánto puedes pecar, pregúntate por cuánto tiempo puedes estar SIN pecar. Cuándo quieres saber qué tan cerca está el límite, estás mostrando que tu deseo interior no es justo y eso muestra que tu corazón siempre estará en contra de la voluntad de Dios. Mejor esfuérzate por unir tu voluntad a la de Dios para que ni siquiera llegues a estar cerca  de esos límites. Si realmente amas a Dios, no estarás buscando formas de estafarlo sin ser “culpable”,  sino que por el contrario, buscarás formas de ser justo y cumplir al máximo con lo que Él nos pide. De otra forma, solo estarás encontrando más formas de alejarte de Dios.

2. SÓLO UNA VEZ Y YA NO SOY BUENO

pecado

Muchas personas han caído en esta trampa, incluso yo. Algunos mormones que han cometido un pecado o un error, sienten que están permanentemente condenados por ello y que han perdido por completo su valor individual. En otras palabras, creen que tienen que ser absolutamente perfectos para ser mormones y piensan que serán condenados por una pequeñez y que ya no pueden ser “buenos mormones”. Esto es lo más triste de todo, porque demuestran que no entienden la idea central del evangelio y que desprecian el sacrificio expiatorio del Salvador. Jesús sufrió más dolor de lo que podemos imaginar, y la ÚNICA razón fue precisamente para que nosotros nos pudiéramos arrepentir y ser limpios después de cometer pecados, sean grandes o pequeños.

Por último, cuando algunos mormones piensan que ya no pueden ser salvos después de pecar una sola vez, dan la apariencia de que pensaban que ya eran perfectos antes de cometer esa transgresión y creen que ese es el único pecado que han cometido en su vida. Y la verdad es que no hay nada más orgulloso y falso que esa creencia.

3. EL “SABELOTODO”

escrituras

Antes de salir a la misión, recuerdo que cada vez que asistía a la clase de los principios básicos del evangelio en la capilla pensaba en mi mente, ya sé todo esto, ¿por qué no podemos hablar de algo nuevo?” Pero cuando comencé mi misión y tenía que explicar a todo el mundo los principios básicos del evangelio, el porqué eran verdaderos, y convencerlos de porqué es tan importante creer en esos principios y vivirlos, me di cuenta que no tenía ni idea de cómo explicar esos principios de tal forma que ellos pudieran entender su  importancia y poder aplicarlos en sus vidas.

Cualquier persona que ha tenido que defender sus creencias o que ha intentado convertir alguien al evangelio sabe que no es tan fácil, y eso sucede porque no conocemos esos principios tan profundamente como creemos. Pero la creencia de que somos un “sabelotodo” es un problema aún más grande.

Hay 3 problemas con los que se puede enfrentar un “sabelotodo”:

Pereza intelectual

Nunca olvidaré una conversación que tuve con un misionero retornado. Estábamos en una clase y él notó que yo tenía mis escrituras llenas de notas escritas a mano que yo había hecho durante mi estudio de las escrituras. Al verlas me dijo, “no entiendo porqué tienes que hacer esas notas en tus escrituras, para eso están las notas al pie de cada página que vienen en las escrituras, no necesitas hacer más notas”. ¡QUÉ! Básicamente, él está diciendo que las notas al pie de página que vienen impresas en las escrituras es lo único que uno necesita para aprender.

Muchas personas caen en la trampa de no pensar. Absorben mucha información pero nunca se toman el tiempo para preguntarse “¿por qué es importante lo que acabo de escuchar?” Yo he leído los mismos versículos de las escrituras más veces de las que puedo contar pero aún así, cada vez que los vuelvo a leer con una mente inquisitiva, encuentro algo nuevo de beneficio para mi vida.

Aburrimiento del evangelio

Este problema se extiende a otra faceta: el orgullo. Muchas personas dicen, “ya sé todo sobre el evangelio, entonces ¿para qué necesito ir a la iglesia ó leer las escrituras?” ó “la escuela dominical es aburrida porque siempre hablan de lo mismo”. Estas personas se están excluyendo a sí mismas de recibir más conocimiento y más bendiciones. Y a medida que pasa el tiempo, ya que no estudian para obtener más conocimiento, se van olvidando de todo lo que sabían, hasta que eventualmente quedan ignorantes en todas las cosas y aún así se creen que son expertos.

Buscando más allá 

Otro problema de considerarse un “sabelotodo” es la tendencia de querer pasar todo el tiempo del estudio de las escrituras o de la escuela dominical pensando y hablando de los puntos más abstractos del evangelio. Cosas tales como: cuánto tiempo se necesitaría para llegar a Kolob, y quién vive allí…etc. Estas personas suelen fijarse en uno de estos principios que les interesa y se enfocan tanto en eso que cuando el maestro les pide que hablen de algo que es “más esencial a la salvación,” se ofenden.  Hay varias razones por las que no hablamos mucho respecto a esas cosas, y una de ellas es que el Señor no ha revelado mucho acerca de eso. Por eso es muy fácil caer en doctrinas falsas que surgen por las interpretaciones del hombre, precisamente porque esos puntos no son muy claros. Y esto puede causar que las personas pierdan su testimonio de las cosas más importantes.

4.  “LO QUE ESTOY HACIENDO ES BUENO”

TIEMPO

Otra trampa muy común en la que los miembros a veces caen es la trampa del sensacionalismo. Con esto quiero decir que se aburren de las cosas profundas y claves del evangelio y se enfocan solamente en las cosas que podrían ganarse una página en el periódico. En vez de leer las escrituras, estas personas leen Facebook y miran Youtube para encontrar historias de personas con enfermedades terminales, que pasaron accidentes terribles, o que experimentaron visiones y grandes milagros. Se enfocan tanto en las “buenas historias” que nunca toman el tiempo de estudiar a fondo las escrituras, lo que hace posible todas esas historias conmovedores que se encuentran. Se vuelven una enciclopedia de chismes y experiencias de gente en Youtube, pero nunca entienden cosas más esenciales. En vez de prestar atención en la reunión sacramental, pasan su tiempo revisando su celular para encontrar “historias inspiradoras” por internet con la excusa de que “estas cosas también son buenas”. Recuerda que Satanás no siempre nos invita a hacer cosas malas para ganar. Él sólo tiene que persuadirnos a hacer cosas buenas, en vez de hacer lo que es más importante.

5. LA LISTA

Muchos mormones suelen creer que el evangelio funciona como una lista de reglas de A, B, C, y así sucesivamente, para ser considerados un “buen mormón” y ser salvos. Esta lista puede incluir cosas como servir una misión, casarse en el templo, tener hijos, aprender a tocar el piano, ser presidente del cuórum de élderes, etc.

A parte de eso, creen que si hacen toda esas cosas, todo saldrá perfecto y que automáticamente se les concederá un trabajo, una esposa y una vida fácil y feliz. Pero la vida casi nunca es así. Todas experiencias que vivimos en esta tierra son diferentes. Algunas veces las cosas no llegan tan fácilmente, otras veces no llegan cuando las queremos y a veces, simplemente nunca llegan. Cuando este tipo de personas se enfrentan a estas sorpresas, se frustran fácilmente y reclaman a Dios diciendo: “¡Ya hice ‘A’! ¿Dónde está mi ‘B’?

Otro problema con esta trampa es que las personas hacen las cosas que se requieren en el evangelio automáticamente, a veces sin un deseo real o un entendimiento profundo de por qué lo están haciendo, solamente para cumplir con “la lista”. En este caso, el evangelio se vuelve más como un trabajo que un estilo de vida.

6. PENSAMIENTO FARISEO

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Este modo de razonamiento es cuando las personas piensan que si algo es bueno, entonces hacer más de esa cosa, o una versión más extrema de eso debe de ser aún mejor. Por ejemplo, si cantar himnos el domingo es bueno, entonces escucharlos durante la semana es mejor, ó, si servir una mision es bueno, entonces servir inmediatamente cuando tienes la edad de hacerlo debe de ser mejor, ó, si vestirse en ropa de domingo para la capilla es bueno, entonces, usar ropa de domingo toda la semana es mejor.

No hay nada malo en querer hacer más de lo mínimo que Dios espera de nosotros, pero el problema es cuando este deseo de hacer algo nos lleva al orgullo. Estas personas suelen pensar que su forma de vivir el evangelio es mejor que el de otras personas, o que esa es la manera correcta de hacerlo y creen que todos deben hacer lo mismo que ellos. Su hábito extremo de estos principios se vuelve una “doctrina propia” y llegan a pensar que todos los que no lo hacen de esa forma están pecando.  Este tipo de orgullo los hace creer que ellos tienen más autoridad que el profeta y que su forma de alta justicia les califica para editar las doctrinas de la iglesia. En ese aspecto, llegan a ser exactamente lo que Satanás estaba haciendo cuando intentó suplantar el plan del Padre Celestial.

7. ESTRESADO POR UN MOSQUITO

Una vez conocí a una chica que me pidió mi opinión acerca del lugar donde estaba escrita una coma en la sección de Doctrina y Convenios que habla sobre la Palabra de Sabiduría. Ella me dijo que si la coma estaba puesta allí a propósito significaba que no podía consumir ciertas cosas, pero que si la coma se había puesto allí sólo por la estética verbal, entonces estaba bien que ella las consumiera. Yo le contesté que la palabra de sabiduría no era un código para decirnos cada cosa que podemos consumir o no. Más bien, era un PRINCIPIO, algo más general, para servir como guía para tomar buenas decisiones.

Si nos preocupamos por el significado de una coma y por todos los detalles semánticos que encontramos en las escrituras, en vez de buscar la verdad básica detrás de cada doctrina, realmente estamos perdiendo el tiempo. Además, podemos incluso alejarnos de la iglesia por buscar errores en pequeñeces. De la misma manera cuando el Señor les dijo a los fariseos “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, pero tragáis el camello!” (Mateo 23:24) Si nos preocupamos por una coma, corremos el riesgo de tener un espíritu de desobediencia basado en la rigurosidad de las cosas y eso nos puede prevenir de escuchar la voz del Espíritu que desea guiarnos por el camino del Señor.

 

Este artículo fue escrito originalmente por ScriptureSight y fue publicado en ldsliving.com con el título “7 Mistakes Even Good Mormons Make”

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