Con el ritmo acelerado de la vida cotidiana, los llamamientos, la familia, el trabajo y la escuela, a veces se necesita un cambio drástico para que podamos recordar cuánto necesitamos a nuestro Padre Celestial en cada momento. Pero no deberíamos esperar hasta tener momentos difíciles u ocasiones memorables para recordar a nuestro Salvador y a nuestro Dios y Sus sacrificios por nosotros.

El año pasado, el presidente Thomas S. Monson compartió este hermoso recordatorio en Facebook, de un discurso que dio en el 2013, “No te fallaré ni te abandonaré”.

Que tengamos un compromiso con nuestro Padre Celestial que no decae y que se desvanece con los años o con las crisis de nuestras vidas. No deberíamos tener que experimentar dificultades para que podamos recordar al Señor, y tener que ser humillados antes que darle toda nuestra fe y confianza a Él.

Que siempre nos esforcemos por estar cerca de nuestro Padre Celestial. Para hacerlo, debemos orarle y escucharle todos los días. Realmente lo necesitamos cada hora, ya sean días soleados o de lluvia. Que Su promesa sea nuestro lema: “No te dejaré, ni te desampararé”.

Con toda la fuerza de mi alma, testifico que Dios vive y nos ama, que Su Hijo Unigénito vivió y murió por nosotros, y que el evangelio de Jesucristo es esa luz penetrante que brilla a través de las tinieblas de nuestras vidas.


Este artículo fue escrito originalmente por Lds Living Staff y fue publicado en ldsliving.com con el título: “President Monson Shares Message That Mormons Who Think They Are Doing Just Fine Need to Hear”

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