Una poderosa historia que nos muestra que sí es posible tener gratitud en medio de las pruebas.

Yo solía pensar que la frase “sé agradecido” era un código para decir “deja de quejarte”.

Las escrituras nos han mandado a que demos gracias en todo momento, “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. ( 1 Tesalonicenses 5: 18). Eso significa todo, incluso las cosas malas, ¿cierto?

He batallado mucho durante mi vida para poder tener un espíritu de gratitud, la mayor parte ha sido porque me ha costado mucho entender lo que significa ser agradecido en todas las circunstancias, así que todo ha sido un proceso continuo para mí.

A medida que crecía, escuché a muchas personas decir que se sentían agradecidas por sus pruebas. Eso era muy difícil de comprender. ¿Cómo puedes estar agradecido por algo malo que te sucede? Me sentía frustrada cuando las personas decían cosas como esas porque me hacía pensar que, si yo realmente tenía fe, podía recibir cualquier problema con una gran sonrisa y sentirme inmediatamente agradecida por eso, pero yo no podía hacer eso.

Hace varios años, mi madre murió de cáncer, y a través de esa experiencia comencé a comprender mejor lo que la gente decía cuando se sentían agradecidos por sus pruebas.

¿Estoy agradecida por el fallecimiento de mi madre? Por supuesto que no.

¿Estoy agradecida por lo que aprendí de esa experiencia? Sí. Profundamente. Eso no significa que ya superé el fallecimiento de mi madre. Yo siempre la extrañaré, y mi proceso de duelo ha sido continuo. Hay algunos desafíos que jamás superamos en esta vida. Pero tales pruebas se convierten en influencias de refinamiento continuo, que nos ayudan a convertirnos en el tipo de personas que nuestro Padre Celestial desea que seamos, y es por eso que podemos estar agradecidos.

“Por tanto, muy queridos hermanos, hagamos con buen ánimo cuanta cosa esté a nuestro alcance; y entonces podremos permanecer tranquilos, con la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios y que se revele su brazo”. ( DyC 123: 17).

 

Este artículo fue escrito originalmente por Ariel Monson y fue publicado por ldsliving.com, con el título; “What My Mom’s Cancer Taught Me About Gratitude”

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