Mantener la fe a veces puede parecer un poco difícil, puede haber momentos donde sentimos que no tenemos la fuerza para continuar, pero aún así hacemos todo lo posible para sobrellevar nuestros desafíos.

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A veces parece que las respuestas que siempre recibimos son de estudiar las Escrituras, orar con más sinceridad, ayunar, leer los discursos de nuestros líderes, entre otros, no nos dan ninguna confirmación o reafirmación a dudas que podamos tener, como saber si la Iglesia en la que siempre hemos creído es verdadera.

A veces le derramamos nuestro corazón a nuestro Padre Celestial sólo para recibir nada más que silencio a cambio.

¿Qué podemos hacer al respecto en esos momentos?

Nuestra Confianza

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En su discurso en un devocional en la universidad de Bigham Young, “No perdáis, pues, vuestra confianza” el Elder Jeffrey R. Holland brindó la siguiente reflexión:

“Deseo alentar a cada uno de ustedes en cuanto a la oposición que con tanta frecuencia experimentamos después de haber tomado decisiones inspiradas, después de que los momentos de revelación y de convicción nos han proporcionado una paz y una certeza que creímos que nunca llegaríamos a perder… El recordatorio, en ambos casos, es que no podemos alistarnos en una batalla de tanto significado y de consecuencias tan eternas sin saber que habrá una lucha, una lucha muy dura, en la que resultaremos vencedores, pero será una lucha al fin y al cabo…. ‘No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene gran recompensa’… Si sentiste que era verdad cuando oraste al respecto y creíste y lo viviste, entonces todavía sigue siendo verdadero. No te rindas aún cuando la presión aumenta.

Aunque el Elder Holland estaba hablando de ser un testigo del matrimonio, esto también se aplica al testimonio y la confirmación que hemos recibido relacionados con el Evangelio de Jesucristo, tal como fue restaurado por el Profeta José Smith.

Algunas de nuestras pruebas pueden causar que nos preguntemos cuál es el plan que Dios tiene preparado para nosotros o qué sucederá más adelante en nuestra vida. Creo que nuestras mayores pruebas provienen de no saber cuándo se acabaran estas. Quizá el tener algo que nos ayude a mirar al futuro y nos dejará saber el período de tiempo que necesitamos esperar para obtener la respuesta que estamos buscando, haría que las pruebas y tribulaciones que atravesamos sean mucho más fáciles porque podemos ver la luz al final del túnel.

A veces podemos sentir que no vemos la luz al final del túnel, y el consejo que recibimos, de vez en cuando, es el redundante “Sigue avanzando, sigue avanzando, ¡Sigue avanzando!”, no obstante, ese es nuestro mejor consejo, no te rindas en la lucha que aún no termina.

Ser Pacientes

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El Señor obra en nosotros a través de medios pequeños y simples. El adversario no necesita un gran evento en nuestras vidas para reducir la fe de los hijos del Padre, él trabajará de la misma manera, por medios pequeños y simples para hacernos dudar de lo que ya se nos ha revelado.

Las palabras del Elder Holland son tan fortalecedoras: “No perdáis, pues, vuestra confianza que tiene gran recompensa… Si sentiste que era verdad cuando oraste al respecto y creíste y lo viviste, entonces todavía sigue siendo verdadero. No te rindas aún cuando la presión aumenta.”

No sé por qué Dios responde algunas oraciones de manera rápida, y por qué otras demoran mucho más, tampoco entiendo la facilidad con la que se escuchan las respuestas a esas  oraciones después de tanto tiempo. A veces simplemente no estamos preparados o dispuestos a aceptar la respuesta que recibimos en ese entonces, pero con el tiempo comprendemos un poco más, lo aceptamos y seguimos adelante.

A pesar que lo hemos oído muchas veces, el leer las escrituras es algo verdaderamente importante. El Libro de Mormón fue creado para nuestros días, nos ofrece una maravillosa analogía que se ajusta a cada prueba de fe que tengamos en nuestra vida. Nuestras respuestas se vuelven personales, no importa el momento en el que te encuentres, dentro de la niebla de la oscuridad que eclipsa o busca eclipsar la luz que ya hemos recibido, la luz y el amor de Dios nos ayudará aferrarnos a la barra de hierro en el estrecho y angosto camino que se nos invita a recorrer; a medida que avancemos se nos hará más fácil sentir y ver con claridad hasta que podamos sentir la paz que viene después de la tormenta. La parte difícil es tener paciencia con el tiempo del Señor.

Manteniendo la Fe

Si nuestro desafío surge de un evento mayor, o una culminación de eventos menores (pequeños y simples) debemos cambiar nuestro enfoque porque conducen al mismo fin y tenemos una elección. Tenemos la muy importante elección de aferrarnos a lo que Dios ya ha revelado, que nos mantengamos constantes a través de la niebla hasta que encontremos la luz, el conocimiento y el amor de Dios, y no nos rindamos porque parecer ser demasiado difícil

Tengamos ánimo para recordar las palabras del Elder Holland: “Si sentiste que era verdad cuando oraste al respecto y creíste y lo viviste, entonces todavía sigue siendo verdadero. No te rindas aún cuando la presión aumenta.”

El Elder Holland también nos expresó un segundo testimonio en su discurso en una Conferencia General:

“No te des por vencido… No te desanimes. Sigue caminando. Sigue intentándolo. Encontrarás ayuda y felicidad más adelante, muchísima en unos treinta años y aún más allá en el futuro. Mantén la cabeza en alto; al final todo saldrá bien. Confía en Dios y cree en las cosas buenas que están por venir,”

Saldremos victoriosos de la mano de Nuestro Padre Celestial, sólo debemos mantener la fe. No habrá tinieblas ni dudas si decidimos poner nuestra confianza Él. No perdamos nuestra confianza, la recompensa será grandiosa.

Este artículo fue escrito originalmente por Askgramps, y fue publicado por askgramps.org bajo el título: “I am struggling with my faith. Why isn’t Heavenly Father answering my prayers?