“Joven mormón comparte su experiencia con el matrimonio y los diferentes consejos que recibió cuando estaba soltero.”

Tuve una gran vida de soltero, quiero decir que fue increíble.

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Salía en citas todas las semanas, viajaba al menos una vez al mes, usaba el jacuzzi con regularidad, me reunía con amigos a menudo, dirigía mi propio negocio y, en general, pasaba un momento súper divertido.

No hay muchas preguntas sobre por qué estaba soltero, ¿verdad?

Estaba soltero porque me estaba divirtiendo demasiado y todos me decían que el matrimonio arruinaría todo eso.

Si le preguntaras a mis amigos o familiares, te dirían que estaba soltero porque no seguía sus consejos, pero en realidad, podría haber sido porque sí lo hacía. Me dijeron que “viviera mi vida de soltero ahora, porque cuando me case, la vida terminaría.”

Así que lo hice.

Hasta que conocí a mi esposa.

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Y necesito decirte que todos los que me dijeron sobre “el final de la vida” estaban equivocados. Completamente equivocados. Si he aprendido algo al casarme, es que no vas a ser más feliz o infeliz porque te cases, va a ser tan feliz como lo desees.

Desafortunadamente, parece que las personas que están más avanzadas en la vida frecuentemente sienten la necesidad de advertirles acerca de cuán mala será la próxima fase.

La gente me dijo lo difícil que sería salir en citas. Pero me divertí mucho.

La gente me dijo lo difícil que sería casarse. Pero ha sido genial.

La gente me dijo lo difícil que sería tener un bebé. ¡Pero ha sido increíble!

Ahora la gente me dice que no me va a ir bien cuando tenga dos hijos. ¿Bien adivina qué? En este punto de mi vida, esos presentimientos premonitorios no significan nada para mí, porque no se trata de una etapa arbitraria de la vida, se trata de un estado de ánimo.

Recientemente, mi esposa, mi bebé y yo comimos rollos de canela en la cama, fuimos a una caminata de 16 kilómetros, asistimos a un concierto y culminamos el día con una película con palomitas de maíz en la cama. Sé que estar “casado con un hijo” puede ir cara a cara contra el mejor día que tuve en “mi vida de soltero”.

¿Es mi vida diferente de cuando era soltero? Sí. Pero eso no significa que de alguna manera estoy atado o no puedo tener tanta diversión como antes, mi tipo de diversión simplemente ha cambiado.

Todavía salgo en citas todas las semanas. Todavía viajo mensualmente, disfruto del jacuzzi regularmente, me reúno con amigos a menudo, tengo mi propio negocio, y en general, simplemente paso un momento súper divertido.

Entonces, ¿qué estoy tratando de decir?

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Si eres soltero, no dejes que las advertencias de otras personas sobre el matrimonio te asusten. Sí, habrá nuevos desafíos y nuevas pruebas. Sé la mejor versión de ti mismo, esfuérzate por ser feliz, crea una relación con Dios y las cosas funcionarán. Cualquiera que te diga lo contrario probablemente sea infeliz.

Si estás casado, ayudemos a cambiar esa expresión.

Todo el mundo tiene pruebas, pero sólo porque tuviste una prueba específica o un primer año realmente duro no significa que todos lo tendrán, ¿de qué te sirve difundir esa idea? Trabajemos para compartir ambos lados de la historia. El hecho de que tu vida se detuviera cuando tuviste tu primer hijo no significa que le sucederá lo mismo a los demás.

La paternidad puede ser el comienzo de la vida de otra persona. ¿Qué consejos útiles podemos dar? No digo que tengamos que ver todo a través de lentes de color rosa, pero ciertamente podemos verlo en un tono más claro que el gris.

Según lo veo, el matrimonio es hermoso, divertido y maravilloso, y si bien tiene sus desafíos, también lo tiene CUALQUIER etapa de la vida. Así que trabajemos juntos para crear una nueva norma de ejemplos divertidos, edificantes y positivos, y conversaciones en torno a la relación terrenal más sagrada que podamos tener. Juntémonos en defensa del matrimonio.

Este artículo fue escrito originalmente por Zack Oates y fue publicado por ldsliving.com bajo el título: “Why We Need to Change the Way We Talk About Marriage—Especially to Singles