Génesis fue el comienzo de la creación, pero ese no fue el final.

 

Al contrario, fue el comienzo de un trabajo que se nos ha delegado. A cada uno de nosotros, se nos ha pedido que agreguemos un poco a la creación, usando nuestros dones y talentos para hacer del mundo un lugar mejor. Este mandamiento para progresar en la creación nos permite llegar a ser más como nuestro Padre Celestial, que es esencial para nuestro propósito en la vida.

La Delegación

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En el principio, el Señor creó los cielos y la tierra.
La última y la más grande de todas Sus creaciones fue Adán y Eva. En la mayoría de las doctrinas alrededor del mundo, allí es donde se termina la creación, pero en realidad eso no fue lo que el Señor quiso.
Por el contrario, sabemos por medio de la revelación en el Libro de Moisés que el Señor le dio dominio sobre la creación a Adán y a Eva.
Y yo, Dios, los bendije y díjeles: Fructificad y multiplicaos, henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo, y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Y yo, Dios, le dije al hombre: He aquí, te he dado toda hierba que produce semilla, que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en el cual estará el fruto del árbol que produce semilla; a ti te será por alimento.
Y a toda bestia del campo, y a toda ave del cielo, y a todo animal que se arrastra sobre la tierra, a los que concedo vida, les será dada toda hierba limpia por alimento; y fue hecho tal como yo mandé. (Moisés 2: 28-30).
Esto no fue simplemente una instrucción sobre cómo cuidar la tierra. Este fue un mandamiento para darle nueva vida a la tierra, cultivarla, nutrirla y hacerla crecer. Nuestro Padre Celestial nos dio a todos a través de Adán y Eva las llaves para mejorar la creación.

Las dos llaves para mejorar la creación

 

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La primera, y la más obvia de todas las llaves es la habilidad para tener hijos. El don de crear vida es el don más sagrado que nuestro Padre Celestial nos ha dado, y es por esa razón que se nos han dado mandamientos y leyes para proteger ese don. “La familia: Una Proclamación Para el Mundo” es muy clara respecto a lo que debemos hacer con el don de crear vida.
EL PRIMER MANDAMIENTO que Dios les dio a Adán y a Eva se relacionaba con el potencial que, como esposo y esposa, tenían de ser padres. Declaramos que el mandamiento de Dios para Sus hijos de multiplicarse y henchir la tierra permanece en vigor. También declaramos que Dios ha mandado que los sagrados poderes de la procreación han de emplearse sólo entre el hombre y la mujer legítimamente casados como esposo y esposa.
DECLARAMOS que los medios por los cuales se crea la vida mortal son divinamente establecidos. Afirmamos la santidad de la vida y su importancia en el plan eterno de Dios.
EL ESPOSO Y LA ESPOSA tienen la solemne responsabilidad de amarse y de cuidarse el uno al otro, así como a sus hijos. “…herencia de Jehová son los hijos” (Salmo 127:3). Los padres tienen el deber sagrado de criar a sus hijos con amor y rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, y de enseñarles a amarse y a servirse el uno al otro, a observar los mandamientos de Dios y a ser ciudadanos respetuosos de la ley dondequiera que vivan. Los esposos y las esposas, las madres y los padres, serán responsables ante Dios del cumplimiento de estas obligaciones.
LA FAMILIA es ordenada por Dios. El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para Su plan eterno. Los hijos merecen nacer dentro de los lazos del matrimonio y ser criados por un padre y una madre que honran sus votos matrimoniales con completa fidelidad. La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo. Los matrimonios y las familias que logran tener éxito se establecen y se mantienen sobre los principios de la fe, de la oración, del arrepentimiento, del perdón, del respeto, del amor, de la compasión, del trabajo y de las actividades recreativas edificantes. Por designio divino, el padre debe presidir la familia con amor y rectitud y es responsable de proveer las cosas necesarias de la vida para su familia y de proporcionarle protección. La madre es principalmente responsable del cuidado de sus hijos. En estas sagradas responsabilidades, el padre y la madre, como compañeros iguales, están obligados a ayudarse el uno al otro. La discapacidad, la muerte u otras circunstancias pueden requerir una adaptación individual. Otros familiares deben brindar apoyo cuando sea necesario.
ADVERTIMOS que las personas que violan los convenios de castidad, que maltratan o abusan de su cónyuge o de sus hijos, o que no cumplen con sus responsabilidades familiares, un día deberán responder ante Dios. Aún más, advertimos que la desintegración de la familia traerá sobre las personas, las comunidades y las naciones las calamidades predichas por los profetas antiguos y modernos.
La vida es sagrada, y además de que se nos ha mandado a usarla, tenemos la obligación estricta de usarla sólo en los entornos más sagrados.
 La segunda llave son nuestros talentos.
Cada uno de nosotros ha recibido talentos específicos que se pueden usar para aportar en la creación. Si quieres una prueba de esto, simplemente mira a tu alrededor. Mira las ciudades y los edificios maravillosos que se han construido para competir con las montañas que los rodean. Maravíllate con la medicina que ha progresado a través de la humanidad en adición a las hierbas naturales que fueron creadas para curar a los enfermos. Camina dentro de una biblioteca y descubre la entrada a miles de mundos dentro de nuestro propio mundo. Estos talentos y más se nos han dado para magnificar y dar belleza al mundo que nos rodea.
El Señor es claro respecto a Sus expectativas cuando se trata de los talentos que Él nos ha dado en esta vida. La parábola de los talentos nos enseña que debemos magnificar y aumentar los talentos que se nos ha dado para que seamos bendecidos, porque para aquellos que ignoran sus talentos o los esconden les serán quitados.

 El por qué

 

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Todo nuestro propósito en esta tierra es llegar a ser como nuestro Padre Celestial.
Enfrentaremos cientos de pruebas y dificultades para mostrar que sí somos merecedores de este objetivo final, pero a menudo, pasamos por alto la prueba que se nos ha dado de hacer un uso correcto de esas dos llaves. Dios es un creador; ¿Qué mejor manera hay para llegar a ser como Él que convertirnos en creadores?
La creación no se ha terminado, y las llaves están en nuestras manos. ¿Qué harás con ellas?
Este artículo fue escrito por Logan Groll y fue publicado en mormonhub.com, con el título: “Why The Creation Hasn’t Ended Yet”
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