El objetivo de esta clase es reconocer  la mano del Señor en la salida a luz del Libro de Mormón; sentirnos animados a estudiarlo, a seguir sus enseñanzas y a compartirlo con otras personas. Escudriñe esta clase con oración y humildad.

La preparación de José Smith para recibir y traducir el Libro de Mormón

Después de la Primera Visión, José Smith padeció “severa persecución” pero fue fiel a su testimonio. Es probable que en estos tiempos también suframos de alguna forma persecución para ser fieles a nuestro testimonio.

Cuando José tenía 17 años, Moroni, quien fue el último profeta que escribió el Libro de Mormón y que enterró las planchas de oro alrededor del año 421 de nuestra era, visitó a José. Cuando  a él se le mostraron las planchas de oro, todavía no estaba preparado para recibirlas y traducirlas. En José Smith – Historia 1:33-35, 42, 44-46, 53-54, veremos cómo el Señor preparó al joven José para darles tremendas responsabilidades.

El milagro de la preservación del Libro de Mormón

Satanás trato de impedir que el Libro de Mormón saliera a la luz, él instó a ciertos hombres para que robaran las planchas de oro y esta gente siguió persiguiendo a José Smith y a su familia.  No obstante, el Señor  frustró todos los intentos malvados  que intentaban evitar que el Libro de Mormón saliera a la luz.

Martin Harris

Un gran ejemplo de la preservación milagrosa del Libro de Mormón tuvo lugar cuando Martin Harris, uno de los escribientes de José Smith, perdió 116 páginas del manuscrito traducido. Sin embargo, el Señor había previsto la pérdida de esas páginas y dos mil cuatrocientos años antes, Él había inspirado a Nefi, que estaba escribiendo una historia secular de los nefitas, a preparar un segundo juego de anales en que estaba el relato del ministerio nefita que abarcaba esa misma época y qué tenía un valor doctrinal mucho mayor que el primero.

Los testigos del Libro de Mormón

Mientras José Smith traducía el Libro de Mormón, el Señor le permitió que tres testigos y otros ocho más vieran las planchas de oro. Tanto los Tres Testigos como  tres de los Ocho Testigos dejaron después la Iglesia. Sólo unos pocos regresaron, pero ninguno de ellos jamás negó su testimonio de lo que vio.  Ellos testificaron de las cosas que vieron y oyeron. Hoy día, millones de miembros de la Iglesia testifican del Libro de Mormón porque han obtenido ese testimonio por medio del Espíritu Santo.

los tres testigos del Libro de Mormón

Cuando Gordon B. Hinckley era un apóstol dijo: “La fortaleza de la Iglesia no se encuentra en… las miles de capillas de todo el mundo, ni en las universidades… la fortaleza de esta Iglesia descnaza en el corazón de su pueblo, en el testimonio y la convicción individual de la veracidad de esta obra”.

Nuestro deber es recordad “el nuevo convenio, el Libro de Mormón”

El presidente Ezra Taft Benson dijo: “Si a los primeros  santos se les reprendió por tratar el Libro de Mormón a la ligera, ¿acaso estamos nosotros bajo una condenación menor si hacemos lo mismo hoy día?

El Señor no está complacido con nosotros por la poca atención que prestamos al Libro de Mormón, un nuevo testigo de Cristo. Lo necesitamos en nuestra casa y en nuestra familia. Se ha escrito para nosotros, los de esta época”.

veracidad del Libro de Mormón

El presidente Benson también dijo:

“Hay un poder en el libro que empezará a fluir a la vida de ustedes en el momento en que empiecen a estudiarlo seriamente. Encontrarán mayor poder para resistir la tentación; encontrarán el poder para evitar el engaño; encontrarán el poder para mantenerse en el camnio angosto y estrecho. A las escrituras se les llama ‘las palabras de vida’, y en ninguno otro caso es eso más verdadero que en el del Libro de Mormón. Cuando empiecen a tener hambre y sed de estas palabras, encontrarán vida en mayor abundancia… Disfrutarán también de un aumento de amor y armonía en el hogar, un mayor respeto entre padres e hijos, mayor espiritualidad y rectitud”.

 

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