Donald Kelly fue arrestado a los 14 años y se dio cuenta de que necesitaba cambiar su vida.

Era un inmigrante de Jamaica e hijo de una madre trabajadora que tenía múltiples empleos para poder sobrevivir. Kelly fue inculcado desde pequeño con valores para mostrar respeto, honestidad, esfuerzo y evitar el alcohol y las drogas.

Aun así, al criarse en un barrio difícil, arrestaron a Kelly.

El fracaso comenzó cuando Kelly y sus amigos estaban en la calle pasando el rato.

“Los vecinos creyeron que estábamos robando la casa de un hombre. Éste salió y nos persiguió y me atrapó. Fui arrestado esa tarde… estuve detenido y luego, me liberaron, regresé con mi madre y estuve bajo arresto domiciliario,” relató Kelly.

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Mientras se encontraba bajo arresto domiciliario, uno de los amigos de Kelly, Dane, lo invitó a una reunión de scouts y a jugar básquet en la Iglesia SUD. Kelly no aceptó pero su amigo lo convenció. La primera vez que asistió a la Iglesia SUD fue un domingo de pascua de 1999, era un fin de semana de conferencia general. Luego de su primera experiencia, Kelly recuerda:

“Tenía todas estas preguntas y mi amigo me dijo: “tengo dos amigos para ti,” y me presentó a los misioneros.”

Pronto, después de sus charlas con los misioneros, Kelly supo que quería ser parte de la Iglesia SUD. Sin embargo, su madre tenía ciertas dudas sobre su bautismo.

“Mi madre no estaba interesada en la Iglesia SUD pero no tenía problemas con que fuera a la iglesia. Ya que, sabía que era lo correcto y algo bueno para mi vida,” expresó Kelly.

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De ese modo, Kelly le habló a su madre sobre ser bautizado, ella le dijo que esperara hasta los 18 años. No obstante, luego de varias conversaciones y persistencia por parte de Kelly, su madre lo redujo a 16 años.

Un poco después del cumpleaños 15 de Kelly, los hombres jóvenes y otros miembros del barrio West Palm Beach se unieron para ayunar por Kelly. Así, la siguiente vez que Kelly le preguntó a su madre si podía bautizarse, ella aceptó. “Eso me dio un gran testimonio sobre el ayuno- si tienes algo, llévalo al Señor. Él te ayudará,” afirmó Kelly.

Pero, unirse oficialmente a la Iglesia SUD era solo el inicio de las pruebas que Kelly enfrentaría respecto a su fe y familia.

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Perder un hogar

Kelly recuerda claramente la noche en que su padrastro agredió físicamente a su madre. Después de esa noche, su padrastro fue arrestado y su madre perdió varios días de trabajo porque debía recuperarse de sus heridas.

“Recuerdo… llegar a casa y ver el papel naranja fosforescente en la puerta que significaba que alguien estaba siendo desalojado y ese alguien, éramos nosotros. Sabía que las cosas eran difíciles pero no tanto. Mi madre y hermanos se fueron a vivir con mis primos al otro lado de la ciudad y yo, me quedé con otro familiar que vivía en la ruta de transporte para mi escuela,” expresó Kelly.

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Kelly no encontraba transporte para ir a seminario así que dejó de asistir. Uno de sus amigos de la Iglesia SUD, Andrew, rápidamente se dio cuenta de que algo malo estaba sucediendo y Kelly le contó que su familia había sido separada, que se estaba quedando con su primo en una lavandería y que dormía en un sofá. Andrew le hizo saber que eran como hermanos y le ofreció quedarse en su casa “Creo que a mis padres les gustaría que te quedes con nosotros.” Kelly vivió durante un año con esta familia SUD, se convirtió en otro hijo de los nueve de esta familia. “Me siento muy agradecido con ellos, por ser mi segunda familia.”

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Pruebas con la raza y el sacerdocio

Durante este tiempo, Kelly comenzó a aprender más sobre la Iglesia SUD y su historia. Por otro lado, de forma rápida, las preguntas comenzaron a surgir en su mente respecto a la raza y el sacerdocio.

“Tenía buenos líderes que me guiaban y enseñaban a estudiar las escrituras, continuar y obtener respuestas. Entonces, leí la Biblia y el Libro de Mormón… y supe que era verdadero, pero todavía estaba en el fondo de mi mente. Tuve más preguntas en mi misión.”

Llamaron a Kelly a servir en la misión de Detroit, Michigan y las personas velozmente se dieron cuenta de que se veía diferente a otros misioneros, lo que provocó preguntas.

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Dos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días confiriendo el sacerdocio.

“¿Cómo le dices a alguien que no puede tener el sacerdocio? ¿Cómo puedo salir cada día y decir a las personas que esta es la iglesia para ellas cuando nadie se ve como ellos?,” se preguntaba Kelly

“…Sabía que esta era la Iglesia de Jesucristo y que fue restaurada. Sin embargo, había cosas que no entendía. ¿Será este el lugar correcto para mí? ¿Por qué los afroamericanos no pueden tener el sacerdocio? Esa duda hizo que me arrodillara a orar muchas veces… debía obtener mis propias respuestas y así, podía testificar sin lugar a dudas, que el evangelio de Jesucristo había sido restaurado,” expresó Kelly.

Kelly apenas sabía que aquellas pruebas y dudas que enfrentaba en su misión lo prepararían para convertirse en obispo a los 31 años de edad.

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Convertirse en obispo

“[…] Cuando los miembros se acercan al Obispo Kelly con sus propias preguntas, me veo a mí, otra vez, siendo un niño [por  sus preguntas] Realmente no tengo respuestas y creo que esa es una de las cosas interesantes de la vida. No tenemos respuesta para todo. A veces, pisamos la oscuridad y damos un paso a la vez.”

Sin embargo, eso no significaba que las penas, frustraciones y pruebas han terminado para Kelly. Aun experimenta comentarios sin fundamento, ideas humillantes y racismo por parte de miembros de la iglesia.  De hecho, el amigo que presentó el evangelio a Kelly, dejó la Iglesia SUD debido a falsas doctrinas y perspectivas negativas que se enseñaban sobre la raza y el sacerdocio.

“No ver a Dane asistir a la Iglesia SUD, fue muy difícil porque no sabía cómo iba a seguir yendo a la iglesia. Sin embargo, sabía profundamente que estaba en lo correcto. Así que seguí asistiendo,” expresó Kelly.

“Puedo decir que lo que me mantuvo asistiendo [a la iglesia] fue arrodillarme a orar, saber que Jesús es el Cristo, que Él realmente murió por mis pecados y que realmente preparó el camino. De ese modo, continué con mi testimonio de Jesucristo que me guió,  forjó mi camino y me dirigió hacia oportunidades de la vida que tengo ahora,” continuó Kelly.

A todos los miembros de la Iglesia SUD – en especial, a aquellos que luchan contra sus dudas, las imperfecciones de los miembros y con pruebas dolorosas respecto a su permanencia en la Iglesia SUD, Kelly les dice:

“Centrémonos en Jesucristo, la Restauración y continuemos. Cambiemos la cultura. Ya que, a veces, nos quedamos en nuestro camino, cultura y tradiciones. Sin embargo, necesitamos abrir nuestros ojos y ver, asimismo el único medio para lograrlo  son las personas – de todas las razas, credos, antecedentes- unidas.”

Adaptación del artículo originalmente escrito por Danielle B. Wagner y publicado en ldsliving.com con el título “Black Bishop Shares His Conversion and Experience with Unanswered Questions About Race and Priesthood.”