La conversación que esta terapeuta matrimonial tuvo con su futuro yerno sobre la intimidad sexual (+ todo lo que los mormones pueden aprender de esto)

intimidad sexual

Durante los últimos 15 años, me he dedicado a tratar personas, parejas y familias. En cada uno de estos escenarios, mi vida ha sido bendecida grandemente a medida que me he maravillado por la capacidad del espíritu inmortal para curar, desarrollar, cambiar, progresar y guiar. En este tiempo, he observado varios temas recurrentes que expresaron las personas y parejas. Un tema recurrente y principal que deseo abordar es el tema de la intimidad sexual.

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Muchas veces, las personas me confían que sus diferentes perspectivas y expectativas respecto a la intimidad sexual causan desacuerdos en sus matrimonios y/o vidas. Aunque ahora tengo mayor conocimiento clínico sobre estos asuntos, durante mis primeros años de terapia no podía evitar preguntarme, ¿De dónde proviene toda esta confusión? ¿De qué manera este concepto de la intimidad sexual entre un hombre y una mujer – que es doctrinal y fundamental para un matrimonio fuerte, hermoso y efectivo – se vuelve tan complicado y confuso?

Enseñar a mi hija antes de su matrimonio

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Ahora, después de 15 años de ayudar a las parejas a resolver sus dificultades respecto a la intimidad sexual, puedo decir que tengo una idea regularmente buena de donde proviene gran parte de esta confusión. La confusión se origina de la falta de comunicación directa, abierta y sincera sobre la apropiada intimidad sexual. Como una cultura basada en la fe somos buenos al enseñar sobre la moralidad, los pajaritos y las abejitas, pero nos detenemos ahí. Quizá, dichas enseñanzas fueron efectivas hace 50 años, pero hoy, con base en todos los mensajes mundanos y falsos sobre el sexo, no es suficiente.

Como padres, líderes y familias necesitamos llevar esto a un nivel superior. Para ayudar a ilustrar mi entendimiento, déjame compartir contigo mi experiencia personal al ayudar a mi hija y yerno a prepararse para la intimidad sexual.

Hace algunos años, mi increíble hija se comprometió para casarse. Mi hija era activa en su fe, había servido en una misión de su iglesia y había estado presente en casi todas las lecciones sobre moralidad que se enseñaron durante su etapa de madurez. Debido a su fe personal y las lecciones sobre moralidad que le habían enseñado, deseaba y decidió esperar hasta el matrimonio para involucrarse en cualquier forma de intimidad sexual.

A medida que el día de la boda de Kari se aproximaba, reflexioné sobre todos mis años de terapia matrimonial y concluí lo siguiente: voy a tomar mi terapia con Kari sobre la intimidad sexual unos pasos más allá para ayudarla a prepararse para disfrutar de una experiencia hermosa, sexual e íntima. Entonces, le dije a mi hija, “tú y yo tendremos una conversación antes de que te cases y ésta será distinta a otras conversaciones sobre sexualidad que hemos tenido durante tu etapa de madurez.” Algunas semanas antes de su matrimonio, invité a Kari a pasear y cenar. Quería asegurarme de tenerla como mi audiencia cautiva. No habría escapatoria ni frases como, “oh, mamá, sé todo esto.”

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Como su madre, terapista matrimonial y mujer madura, le dije a Kari, “Sé que valoras la moralidad. Sé que entiendes qué son los actos sexuales. Sé que eres madura y estás lista para casarte. Ahora, Kari, quiero que sepas cómo aceptar tu sexualidad como mujer, cómo experimentar los deseos de intimidad sexual como mujer, cómo permitir sentirte como mujer durante la intimidad sexual con tu futuro esposo y entender cuán asombrosa es la intimidad sexual entre un esposo y una esposa. Deseo que sepas cuán correctos y hermosos son los deseos sexuales dentro de los lazos del matrimonio y que una mujer necesita tanto de la intimidad sexual como un hombre. Además, quiero que sepas que la intimidad sexual que experimentarán tú y Ryan no se parecerá en nada a las películas y a veces, se sentirá incómoda, nueva, emocionante, confusa e incluso apropiadamente erótica. Todos estos sentimientos son correctos dentro de los lazos del matrimonio, y juntos, si ambos están abiertos a explorar lo que disfrutan durante la intimidad sexual (actos y deseos sexuales), se unirán de tal manera que su matrimonio tendrá un fundamento sólido. Este fundamento los ayudará a sentirse más cercanos el uno del oro que cualquier otra manera.”

Ahora, puedo decirte que mi hija se sonrojó un poco durante esta conversación. Estoy segura de que ese enrojecimiento no se debía a la falta de madurez sino al hecho de que estaba impactada de que su madre estuviera hablando tan abierta y directamente sobre dichos temas de manera personal. Después de que Kati y yo hubimos terminado nuestra conversación le dije, “Ahora hay otra parte en este próximo evento en tu vida que también necesita tener esta conversación.” Después de conocer a Ryan, su prometido, sabía que había muchas posibilidades de que nadie hablara con él de la manera que hablé con Kari. Entonces, le dije a Kari, “voy a tener una conversación similar con Ryan.” Estoy segura de que cuando Kari le dijo a Ryan que su futura suegra quería tener una conversación sobre sexo con él, se sorprendió bastante y pensó, “¿Quién se cree que es? Espero que cambie de opinión.” Curiosamente, después de mi anuncio a Kari, la presencia de Ryan en mi casa disminuyó drásticamente.

Hablar con mi futuro yerno sobre la intimidad sexual

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Finalmente, el día llegó cuando Ryan estuvo en mi casa y no podía escapar. Entonces, queriendo esa audiencia cautiva nuevamente, dije: “Oye, Ryan. Vamos a dar un paseo tú y yo.” A regañadientes aceptó.  Durante ese paseo, le dije a Ryan que la sexualidad es tan importante para Kari como lo es para él pero que debido a que es mujer, buscará entablar relaciones sexuales tan íntimas desde una conexión más emocional que física. Ayudé a Ryan a entender que si deseaba comenzar su intimidad sexual sobre una base sólida, su noche de luna de miel tenía que ser sobre Kari. Dije, “Confía en mí, Ryan. Estarás más que listo para ir a tu noche de luna de miel, pero Kari te necesitará para ayudarla a sentirse segura, conectada, nutrida y emocionada por ti para aumentar los deseos de la intimidad sexual.”  Luego, me tomé el tiempo de explicarle a Ryan sobre la anatomía femenina.

Le expliqué a Ryan que tenía que sentirse muy cómodo de preguntarle a Kari qué le gustaba y qué no le gustaba así como de con qué se sentía cómoda probando juntos. Además, lo ayudé a entender que la intimidad sexual es un proceso de aprendizaje y que Kari y él tenían que respetarse mutuamente y aprender juntos. También, le dejé muy en claro que nunca debía forzarla a hacer nada que la incomodara en la habitación, y del mismo modo, Kari no le debía pedir hacer algo que lo incomodara. Después de haber dicho eso, enfaticé: “Sin embargo, ambos necesitan estar dispuestos a explorar en su intimidad sexual.”

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Finalmente, expliqué que la pornografía nunca era apropiada en la habitación marital. También resalté: “Ryan, si alguna vez has visto pornografía, tienes que saber que lo que se muestra en tal pantalla no es correcto entre los hijos del Padre Celestial, denigra a la mujer y te priva de masculinidad.” Ryan estuvo de acuerdo y dijo que había decidido nunca ver pornografía, por lo que estaba agradecida.

Ryan, así como Kari, se sonrojaron más de lo que posiblemente imaginé y estoy segura de que Ryan intentaba encontrar una salida cada vez que me callaba para organizar mis pensamientos. Para mi buena suerte, nunca encontró alguna. Terminamos nuestro paseo y Ryan rápidamente se acercó a Kari, probablemente para contarle que estaban perdiendo a su futura suegra, de una manera educada, por supuesto.

Después de su luna de miel, Ryan me agradeció por la conversación que tuve con él y me dijo que fue uno de los mejores regalos que le pude haber dado. Ahora, Kari y Ryan tienen una intimidad sexual positiva.

Enseñar a la juventud más que moralidad

Hacemos un gran trabajo al ayudar a entender a nuestros jóvenes la moralidad. Sin embargo, en el mundo de hoy, enseñar sobre moralidad no es suficiente. Hoy, también tenemos que enseñar a nuestros jóvenes, según su edad, sobre las relaciones sexuales prematuras: cómo las relaciones sexuales prematuras pueden cambiar su intimidad, cómo la pornografía puede afectar la habilidad de vincularse con un futuro cónyuge y de manera más importante, necesitamos ayudar a los jóvenes adultos que pronto se casarán a entender su propia sexualidad personal, sus necesidades y sentimientos sexuales así como los de su pareja.

Tenemos que ayudar a las mujeres a entender que la intimidad sexual es tan importante para ellas como lo es para los hombres y necesitamos ayudar a los hombres jóvenes a comprender cómo ayudar a sus esposas a sentirse seguras y querer participar en la intimidad sexual.

La intimidad sexual es un principio eterno, que tiene la finalidad de ser un proceso hermoso de aprendizaje en esta vida y un viaje de exaltación en la vida venidera. Así como dedicamos tiempo a los muchos conceptos importantes del evangelio como maestros y participantes, así podemos buscar una comunicación abierta y sincera con nuestros jóvenes y cónyuges con respecto a la intimidad sexual.

Artículo originalmente escrito por Dr. Christy Kane y publicado en ldsliving.com con el título “The Conversation This Marriage Counselor Had with Her Future Son-in-Law About Sexual Intimacy (+ What All Mormons Can Learn from It).”

Comentarios
Creo que esta terapeuta tiene una gran frustracion sexual, que tema tan demasiado explicito, un punto menos mormonsud
Yomero
Creo* que debemos dejar de creer* y estar más seguros de lo que pensamos y comunicamos, tal como lo hace la terapeuta(profesional)
benjamin

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