¿Cuántas veces nos hemos encontrado esta situación? Un hermano o hermana sube al púlpito y se encuentra algo nervioso, lo hace explícito al disculparse iniciando su discurso, y al final, llega a ser un mensaje realmente valioso. Y cuántas veces  nos hemos encontrado en ese lugar…

Puede que algunos tengan habilidades excelentes para hablar, y puede que otros tengan un gran conocimiento que pudieran compartir, pero siempre será importante responder al llamado cuando se nos es asignado dar un discurso.

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En la actualidad, hay múltiples videos, textos y plataformas en general en las que podemos encontrar un gran apoyo al momento de dar un discurso, pero hay que recordar lo importante que llega a ser en esta situación en específico, ya que nos encontraremos en una de las horas más importantes de nuestra semana: la reunión sacramental.

Entender el tema y buscar un propósito

Es bueno recordar que el tema es asignado por alguien que tiene la autoridad de presidir y velar por nosotros. Por eso es que solemos encontrar respuesta a muchas de nuestras dudas.

Así como podemos obtener ayuda para nosotros, debemos estar atentos a los susurros del espíritu que será el que nos ayude a entender el propósito por el cual estamos discursando. Puede que nos hayan asignado un tema muy amplio y sea necesario encontrar un enfoque en el que podamos trabajar. Tener un objetivo a cumplir será de gran ayuda al momento de delimitar el tema, logrando así que el contenido expresado sea realmente útil.

La pornografía

De igual modo, si se nos ha dado algún lineamiento, sea por la parte de la temática a desarrollar o por el tiempo que tenemos disponible, debemos adecuarnos a ello.

Mejorar habilidades didácticas

Como antes se había mencionado, ahora hay múltiples herramientas que podemos utilizar para mejorar nuestras habilidades. Podemos encontrar lecturas que nos ayuden a mejorar nuestra habilidad de escritura, o videos que nos ayuden a mejorar nuestra presencia escénica.

Preparación real

En ocasiones se cree que el tema es algo tan común a que podremos desarrollarlo correctamente solo con estudiarlo un día antes. Puede que sea cierto, pero también es cierto que podríamos llegar a hacer una aportación mucho más valiosa si es que nos tomamos el tiempo para preparar el discurso.

la compañía del Espíritu Santo al leer las escrituras

Puede que el tema asignado tenga puntos doctrinales o que se tengan dudas porque es algo que no conocemos. Eso es algo normal, pero no tiene que ser una barrera. De ser necesario, podemos pedir ayuda a otra persona que tenga mayor conocimiento del tema, y así asegurarnos de que lo que digamos sea algo correcto, lo que nos ayudará a sentir una mayor confianza al momento de discursar.

Obtención de conocimiento

“No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla, y entonces será desatada tu lengua; luego, si lo deseas, tendrás mi Espíritu y mi palabra, sí, el poder de Dios para convencer a los hombres”. D. y C. 11:21

Es importante recordar el momento en el que nos encontramos, y saber que nuestras palabras serán las primeras que se escucharán luego de haber renovado nuestros convenios. Si entendemos la importancia de esto, entonces nos encontraremos con una buena base para preparar el discurso.

discursos sud

Es también importantre entender la doctrina detrás de cada cosa que digamos, ya que “Cuando la doctrina se entiende, el comportamiento cambia”.

 “Ni os preocupéis tampoco de antemano por lo que habéis de decir; más atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida, y os será dado en la hora precisa la porción que le será medida a cada hombre”. D. y C. 84:85

Confiar en que todo saldrá bien

Si ya nos hemos preparado tanto espiritual como temporalmente, entonces no hay mucho más de lo que podamos ocuparnos. De acuerdo a como cada quien se sienta, podría considerar el ayunar durante la preparación de su discurso o incluso el pedir una bendición para sentir más tranquilidad.

día santo

Lo más importante será siempre el mantener el espíritu adecuado que nos permitirá abrir la boca y declarar las verdades del Evangelio, y así cumplir con el llamamiento que se nos ha dado de transmitir conocimiento y testimonio de ello.

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